Hay ratas y ratas.
Hay dos tipos de 🐀 y me niego a meterlos en el mismo saco.
El tipo 🅰️ es el que nunca invita a nada.
El que aparece en todas las casas pero la suya parece un piso franco, porque nadie ha entrado jamás.
El que bebe de tu nevera 🍺
Come de tu mesa 🍕
Te pide hielo 🧊
Te roba tabaco 🚬
Se apunta al coche 🚗
No lleva ni una bolsa de patatas 🥔
Y cuando toca poner bote, justo tiene el Bizum raro 📲
El que llega a una barbacoa con hambre, sed y las manos vacías.
El que en un cumpleaños pregunta:
“¿Habéis comprado bebida?”... como si estuviera auditando una ONG.
El que lleva 8 años diciendo 'la próxima en mi casa" y su casa debe estar en Narnia.
Ese no es ahorrador, es un parásito social con agenda de contactos y buenas palabritas.
Luego está el tipo 🅱️.
El que revisa tickets para rascar 2€ en una app 🧾
El que hace encuestas mientras caga 🚽 para sacarse 50€ al mes.
El que mueve 1.000€ a una cuenta que paga un 0,25% más porque "total, son 5 minutos" 🏦
El que exprime bancos, apps, promos, referidos, cash-back y cualquier truquito legal de esos que tanto me gustan a mí para exprimir el sistema y sacar algo de dinero ⚙️
Ese no le sangra la vida a sus amigos. Más bien todo lo contrario, luego no le pesa nada invitar a una ronda o hacerte un buen regalo.
Le saca migas a un sistema que ya le cobra por respirar.
A mí llamadme rata si queréis.
Pero soy del tipo 🅱️.
Los del tipo 🅰️ me dan un asco tremendo.
¿Con cuántos tipos A te has encontrado en la vida?
Aquí la clave no es celebrar la violencia, sino entender el límite.
Si alguien intenta alejarse y tú lo agarras, ya no estás “insistiendo”: estás invadiendo.
Enseñar a una niña a defenderse no es enseñarle a pegar, es enseñarle que su cuerpo no se negocia.
A veces la lección más importante no es “sé educada”, sino “no permitas que confundan tu educación con permiso”.
Mi abuela nunca decía cosas profundas.
Su lenguaje era otro.
Preguntar si ya comiste.
Guardarte un pedazo extra.
Doblar la ropa aunque no fuera suya.
Poner una cobija sin hacer ruido.
Eso era ella.
Yo, de adolescente, no lo valoraba.
Me parecía invasiva.
Anticuada.
Intensa.
Cuando me fui a estudiar fuera, llamaba todos los domingos.
Yo muchas veces no contestaba.
Pensaba:
la llamo luego.
Luego casi nunca llegaba.
Cuando murió, volví a la casa a ayudar con sus cosas.
En un cajón de la cocina había una libreta.
No eran recetas.
Eran apuntes.
“Hoy no contestó.”
“Dice que está ocupado.”
“Sonó cansado.”
“Recordarle que se cuide del frío.”
“Preguntarle si ya arregló lo de la muela.”
Todo sobre mí.
Todo pequeño.
Todo absurdo.
Todo inmenso.
Lloré en esa cocina como no lloré en el entierro.
Porque uno cree que el amor importante siempre llega en discursos.
Y no.
A veces llega disfrazado de insistencia.
De sopa caliente.
De preguntas repetidas.
Y solo se entiende del todo cuando ya no hay quién las haga.
mi primer instinto cuando veo un animal es decir "hola", mi primer instinto cuando veo a una persona es evitar el contacto visual y esperar que desaparezca
Yo era de izquierdas hasta que llegaron grandes periodistas como Javier Negre, Vito Quiles, Bertrand Mondongo, Antonio Naranjo o Isabel Durán
Ahora soy de extrema izquierda
Llevo desde enero con el mismo problema con la app de Renfe: no funciona.
Pero no es que se colapse porque he buscado varias cosas seguidas, no.
Es que solo he intentado meter mi usuario y contraseña y este es el mensaje que me lleva saliendo desde enero cada vez que lo intento.
Acabo de echar diesel en una low cost a 1,799 el litro.
Yo me cago en Donald Trump, Estados Unidos, el Estado genocida de Israel en las petroleras y en la puta madre que los parió a todos.
Mercadona haciendo cifras récord de beneficios no sé cuantos años seguidos, con pandemia, con guerras, pero el problema van a ser los impuestos y no el putisimo calvo multimillonario que te sube el aceite de Jaén un 130% porque Ucrania.