El sistema del 78 lleva décadas vendiéndonos la misma estafa: “vota o vendrá el caos”. Mientras tanto, los partidos se reparten el poder, controlan las instituciones y nos tratan como ganado electoral.
La abstención activa no es pasividad ni “dejar que gane el otro”. Es retirar el consentimiento, delegitimar una partitocracia que no representa y abrir espacio a algo distinto.
Como lleva años explicando @gisbert_ruben (siguiendo a Antonio García-Trevijano): votar no es un deber, es un derecho. Cuando las reglas del juego están diseñadas para perpetuar a la misma oligarquía política, ejercer el derecho a no participar es un acto político consciente y necesario.
Romper el voto es solo el primer paso; lo importante es la organización y la acción posterior para exigir un régimen realmente representativo, con separación de poderes y control efectivo.
Menos miedo, más dignidad. Menos legitimación, más presión.
#RompeTuVoto #YoNoVoto #AbstencionActiva
Y ahora la guinda del asunto… ¿Y si Zelenski está dispuesto a cargar con las culpas de la crisis energética de cara a la ciudadanía de los Estados Unidos a cambio de una salida pactada del poder para poder disfrutar de su fortuna robada?
Cuando las libertades son otorgadas, se vive en una oligarquía.
Las libertades tienen que mandar sobre la gobernanza, la cual tiene que estar al servicio de las libertades naturales.
No votar también es una decisión política
Marc Vidal lo explica así: Cuando decido no votar, es trampa decirme que tengo que participar o tengo que ser parte de esto porque si no la democracia está en juego.