La manía de tratar de planificarlo todo, en extremo detalle, antes de emprender o intentar algo, es más bien síntoma de cobardía y de pereza.
Sí, necesitas un plan. Sería estúpido ir a la guerra sin una estrategia. Pero necesitas sólo el índice general, no el libro entero y detallado.
Lo que realmente necesitas es un plan simple y esquemático que te permita ponerte en marcha lo más pronto posible, conservando tiempo y energía.
En el camino puedes ir refinando y ajustando, pues, “la acción genera información”.
Los resultados vienen de actuar, de HACER las cosas, de los intentos e iteraciones, no del limpio arte de sentarse o “reunirse” a planificar, como si la realidad fuera estática, lineal y predecible.
Normaliza mentirle a la gente que pregunta demasiado sobre tu vida privada. Mucha gente es muy rara y nunca sabes cuales son sus verdaderas intenciones.
A veces la vida duele. Las cosas son como son, no hay escapatoria. Ahora bien, puedes enfrentarlas con valor, viviendo al máximo de tu capacidad, sin perder tiempo en lamentarte por lo que no tiene remedio y lo que ya pasó, o puedes perderte en la autocompasión, y desperdiciar lo que podrías construir, tener y disfrutar si decides luchar por ello.
Los estóicos nos enseñaron, hace más de dos mil años, que lo único importante es aquello que está bajo tu control. Lo demás debes ignorarlo o aceptarlo.
Así como no tiene sentido lamentarse por lo que es metafísicamente dado y por lo que no tiene remedio, sería cobarde y deshonroso no luchar con todo lo que tienes para mejorar, perfeccionar y aprovechar al máximo aquello que SÍ está bajo tu control, dentro de tu esfera de agencia.
Decía Viktor Frankl que el éxito, al igual que la felicidad, no puede perseguirse; debe sobrevenir, y sólo lo hace como efecto secundario involuntario de la dedicación personal a una causa mayor que uno mismo.
Las 6 bases de la Colaboración:
1. Generosidad dar ayuda sin que te la pidan
2. Entender/respetar al otro
3. Comunicación abierta
4. Confianza
5. Objetivos comunes
6. Diversión
"Solamente hay un derecho humano básico: el derecho a hacer lo que a uno le plazca. Y con él viene el único deber humano: afrontar las consecuencias"
P. J. O' Rourke
El primer principio del liderazgo es el buen ejemplo.
En casa y en la organización, la conducta del líder —más que cualquier prédica, memorando o manual de políticas— es lo que marca la pauta y el estándar para los demás.
“Para triunfar en el mercado necesitas la obsesión incansable de entregar servicio excepcional a tus clientes.”
— John Tschohl, Fundador
Service Quality Institute
Ser eficaz empieza por escoger lo que realmente importa, y luego ocuparte de ello con toda tu atención, derrotando las distracciones y las dudas, hasta terminarlo.
El mejor estímulo para el desarrollo del liderazgo propio es la pasión por el objetivo que se desea lograr. Con esa pasión las habilidades del liderazgo se pueden aprender más fácilmente.
Tiraré un facto: No todo es trabajo. Trabajar es importante, pero también lo es vivir, descansar, convivir con la familia, tener hobbies y cuidar la salud. No vale la pena romantizar el trabajo al punto de olvidar que la vida también pasa fuera de la oficina.
Me parece linda la idea de construir algo con alguien: crecer juntos, admirarse incluso conociendo los defectos y errores del otro, y aun así elegir mejorar y evolucionar de la mano. Porque, al final, de eso se trata.