En 2017, un joven llamado Cole visitaba el Gran Cañón de Arizona con un grupo de amigos.
Estaba borracho, descalzo y decidido a saltarse la barrera de seguridad. Bajó hasta las rocas justo debajo de la plataforma de observación.
La gente le gritaba que regresara.
Él solo contestó:
«El problema es que ya no sé cómo subir»
Un segundo después resbaló.
Cayó 55 metros.
Todo el mundo creyó que había muerto en el acto.
El helicóptero de rescate tardó horas en llegar por lo extremo del terreno.
Pero ocurrió lo imposible: un pequeño saliente de roca lo detuvo milagrosamente, justo antes de que cayera a un precipicio mucho más profundo.
Sufrió múltiples fracturas y estuvo en coma dos meses.
Cuatro años después, en 2021, su hermano grabó este video para mostrar cómo está Cole hoy y la historia sigue sorprendiendo.