La cabeza del Kouros portador de lámpara, Apollo della Casa de Giulio Polibio, es un extraordinario detalle de una de las esculturas de bronce más refinadas descubiertas en el Parque Arqueológico de Pompeya.
Esta obra maestra fue hallada en 1977 en el comedor de la suntuosa Casa de Julio Polibio.
Se trata de una escultura de gran calidad de la época altoimperial romana (siglo I a.C. - siglo I d.C.) tallada intencionalmente en estilo arcaico griego.
Imita la rigidez formal y los rizos simétricos de un Kouros clásico del siglo VI a.C., pero su musculatura y facciones revelan un naturalismo romano mucho más tardío.
El rostro juvenil fue fundido en bronce con detalles en cobre, mientras que sus expresivos ojos —fijos hacia la eternidad— mantienen incrustaciones de hueso, piedra oscura y pasta de vidrio que le otorgan una mirada vívida.
Originalmente concebida para representar al dios Apolo, la estatua de 128 cm sufrió una modificación en la antigüedad para convertirse en un lampadóforo o portador de lámparas.
Sostenía una bandeja o candelabro de madera para portar las lucernas encargadas de iluminar los exclusivos banquetes nocturnos de la élite pompeyana antes de la trágica erupción del Vesubio en el 79 d.C.
El centauro de plata del Imperio Seléucida (c. 160 a.C.) es una de las obras maestras más fascinantes de la metalurgia helenística que alberga la Colección de Antigüedades Griegas y Romanas del Kunsthistorisches Museum de Viena.
Esta figura de centauro no era una estatua independiente; originalmente formaba parte de un ritón (un vaso ceremonial o cuerno para beber).
Una pestaña o pliegue circunferencial en el cuerpo del animal delata dónde se acoplaba la sección superior en forma de copa.
La pieza fue descubierta en Falerii (la actual Civita Castellana, en Italia) dentro de un importante tesoro de plata antigua. Mientras que este centauro terminó en Viena, otros tres cuencos de plata que pertenecían al mismo lote se conservan hoy en Nápoles.
Es un testimonio del dominio técnico del repujado y fundición de los talleres helenísticos orientales. La cabeza y el torso humano se trabajaron mediante repujado a partir de una única lámina de plata, logrando que incluso las puntas del cabello y la barba queden completamente huecas por dentro.
Los brazos, las piernas y el plectro que sostiene en la mano derecha se fundieron por separado y se soldaron al torso. La corona de hojas sobre su cabeza está forjada y chapada en oro al fuego, creando un soberbio contraste visual de plata dorada.
Con una altura de 22 cm y un peso de 689 gramos, la figura representaba originalmente a un músico. Aunque la lira o cítara que sostenía en su mano izquierda se ha perdido, en su mano derecha aún conserva perfectamente el plectro con el que tocaba las cuerdas.
As almas dos homens, ao contemplarem suas imagens como que no espelho de Dioniso, entraram nesse domínio e desceram de cima; contudo, nem mesmo elas estão separadas de sua fonte, do seu intelecto.
— Plotino, As Enéadas, IV.3.12