El 20 de mayo de 1993 se emitió el final de ‘Cheers’.
Un episodio que ponía el cierre al bar "donde todo el mundo conoce tu nombre" y a una de las más míticas sitcoms de los 80.
En el adiós, los clientes y amigos arropaban a Sam (Ted Danson).🥲
Va un #MakeEmLaugh Express. 🧵⤵️
🚨🚨Las encuestas “amigas” de ayer, difieren de los más serios estudios realizados por la OCDE.
Se trataba de crear un estado de opinión de lawfare generalizado para defenderse de los procesos de corrupción política abiertos… y de los que pueden venir.
Un Fiscal General siguió siéndolo mientras se le juzgaba y sus subordinados eran parte en el juicio. Ahora los dos cargos más altos de la Guardia civil están investigados y sus subordinados están encargados de investigarlos. Y el Gobierno, inasequible a la decencia, los mantiene.
@el_pais Es decir, que la instrucción, como con cualquier persona, la ha llevado el juez, corregida o no por la Audiencia en función de los recursos interpuestos. El sistema funciona.
La chaqueta de ADAY Mara. El pañuelo de su tierra, Zaragoza
Tiene los nombres de 250 personas
Todas ellas le ayudaron a llegar hasta hasta el #NBADraft
Llevo desde ayer viendo a ministros, como Mónica García, y a otros pseudoperiodistas tertulianos sincronizados, como Chema Garrido, repetir que Aldama "se queda los millones de las mascarillas, conserva el botín".
Para un tuit queda muy bien. Pero ahí dentro hay varias cosas metidas en el mismo saco que la sentencia aclara perfectamente, y al analizarlas su relato se desinfla.
Empecemos por lo que ganó.
Como intermediario se llevó 3,7 millones por los contratos de Puertos y ADIF, que son los dos que juzga esta sentencia.
Por el negocio entero de las mascarillas, sumando los de Interior, Canarias y Baleares, que aquí no entran, fueron 6,6 millones.
Pero la cifra de este juicio, y la del lío que viene ahora, es la de 3,7. Esa es su comisión, su margen como empresario.
La confusión empieza porque la Fiscalía le pedía una multa por esa misma cifra. Pero una multa es un castigo, y todo castigo cuelga de un delito.
Este colgaba del de información privilegiada, y la cantidad coincide con la comisión solo porque la ley ordena calcular esa multa sobre lo que ganaste.
El Supremo absuelve a los tres de ese delito. Al irse el delito, esa multa se queda sin nada a lo que agarrarse y desaparece.
Aquí mucha gente dirá, con toda la razón: la multa vale, pero que le quiten la comisión y a otra cosa.
Eso ya es otra figura distinta, el decomiso, y es donde se lía casi todo el mundo. El decomiso sirve para arrebatarte el dinero que sale de un delito.
¿Y cuál es el dinero del cohecho?
El soborno: lo que se pagó para comprar al ministro, los 10.000 euros al mes y los alquileres, 430.298 euros en total.
Eso sí se confisca, y responden los tres.
Pero el soborno y la comisión son dos bolsillos distintos.
La comisión es lo que Aldama ganó como empresario vendiendo las mascarillas, no el dinero de la mordida.
Por eso el decomiso alcanza al soborno y deja fuera la comisión.
Te preguntarás si no se le podría quitar entonces como ganancia de la prevaricación, por haber amañado el contrato.
Pues tampoco.
De la prevaricación también salen absueltos, y por el motivo que sostiene toda la sentencia: la adjudicación fue legal.
Procedimiento de emergencia válido y, atención, un precio por debajo del mercado.
Lo certifica el Tribunal de Cuentas: la mascarilla se compró a 2,50 euros cuando la media de aquellos meses andaba en 3,38 en marzo y 3,65 en abril.
Vamos, que se compró barato y a nadie le clavaron nada. No hubo “pelotazo”.
Si no hubo perjuicio en el precio, y no hubo trampa en el procedimiento de la adjudicación, no hay dinero público que rescatar de esa comisión. Por eso no se pide decomisarla.
Aldama conserva el grueso de lo que ganó y se ahorra la cárcel, cierto. Lo primero no es por colaborar es porque le han absuelto de esos delitos, lo segundo, sí.
Hay que ser serios cuando se analiza una sentencia. Pero qué vamos a esperar, si solo siguen consignas de Ferraz.
Gran análisis de la sentencia. El derecho va más allá de la letra. Como me dijo un gran abogado cuando yo comenzaba… “como el derecho está escrito, hay gente que como sabe leer piensa que sabe de derecho”
La parte más interesante de la sentencia del caso Rafa Mir no es la condena.
Es cómo la Audiencia aborda cuestiones como la credibilidad del testimonio de la víctima, la autonomía del delito de lesiones en contextos de agresión sexual o los límites del delito contra la integridad moral.
Algunas reflexiones sobre una resolución que merece ser leída más allá de los titulares 👇
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#RafaMir #Justicia #Actualidad