El hombre tiene vista de águila; la mujer de búho.
Es fácil para nosotros ver a lo lejos, establecer una visión e ir tras ella. Pero ¿Qué pasa cuando el día se convierte en noche y tu visión se nubla?
La mujer tiene una misteriosa capacidad:
Ellas pueden ver cosas que a nuestros ojos parecen ocultas. Como si pudieran ver de noche.
Las juzgamos de emocionales, y es cierto, pero este es el súper poder de su vista.
Ellas ven detalles, patrones y cosas diminutas que nuestra vista racional, potente y de gran distancia no alcanza a ver por estar tan enfocados en esa visión.
Cuando te sientas estancado, que no avanzas, pregúntale a tu mujer (o a una mujer cercana en tu vida que te conozca bien):
¿Qué crees que podría hacer mejor?
¿Qué crees que estoy haciendo, o dejando de hacer, que no me está permitiendo alcanzar lo que quiero lograr?
Hace unas semanas se lo pregunté a mi esposa y me permitió ver cosas que me estaban deteniendo de alcanzar la visión que tengo para mis próximos años.
Ahora he avanzado en semanas lo que no había avanzado en meses.
Y claro, no descubrí el hilo negro.
El Dr. Gottman después de haber estudiado a +3,000 parejas llegó a la conclusión:
"Las parejas más felices, y donde el hombre dice sentirse más pleno y realizado, es en aquellas donde el hombre aceptaba la influencia de su mujer."
Apúntale, mi amigo, y haz tu ego a un lado.
Dejar que tu mujer te aconseje es de los mejores aceleradores para el potencial masculino.
La mejor provisión para los israelitas en el desierto por 40 años no fue el maná, sino Dios mismo. Y tu mejor provisión como cristiano mientras camina hasta entrar en gloria, es Cristo en ti, tu esperanza de gloria! (Col 1:27).
La Biblia es insoportable para los moralistas, de izquierdas y de derechas, está llena de trampas que no permiten catalogarla como instrumento de imposición ética, nos diagnostica a todos de manera certera, nos mete en el mismo saco, y nos dice: Sólo Jesús puede sacarnos de ahí.
El Dr. Charles Stanley ya está con su Señor.
Su vida, él la resumió en Hechos 20:24: “Pero mi vida no vale nada para mí a menos que la use para terminar la tarea que me asignó el Señor Jesús, la tarea de contarles a otros la Buena Noticia acerca de la maravillosa gracia de Dios”
“Álcen, oh puertas, sus cabezas, Álcenlas, puertas eternas,
Para que entre el Rey de la gloria. ¿Quién es este Rey de la gloria?
El Señor de los ejércitos,
Él es el Rey de la gloria.
Salmo 24:9-10
Lo que los discípulos no sabían, era que el lugar más seguro de todo el mar de Galilea y de todo el planeta Tierra, era aquella barca donde Jesús estaba durmiendo en medio de la tormenta.
Humildad no es pensar que uno vale menos, es pensar menos en uno. No es infravalorarse.
La palabra “humilde” viene del latín “humus”.
Sabes qué es el humus?
Es la capa más fértil de la tierra.
Es la tierra que fertiliza al resto de la tierra.