Me susurra “Dame un poquito sin condón, por fis”, se sienta solo en la punta.. “suavecito que la tienes gorda”, le comento que estoy a punto de eyacular, voltea mirándome de forma traviesa “no puedes acabarme dentro” moviendo su culo más rápido y riendo.
Se monta desesperada sobre mi “no tenemos tiempo, mis padres llegarán”, baja mi pantalón, escupe sus manos y me masturba “déjame ponértela durita para que me comas”, se la mete de forma descuidada, saltando y gimiendo muy bajo “córrete dentro, por fissss”.
Ella debería estar haciendo trabajos, siendo obediente y responsable, en lugar de eso pone su culo en mi cara frotándose desesperada, lamiendo mi miembro y atragantándose, sin importarle si sus padres descubren que su hija odia usar condones conmigo.
Ella es adicta a masturbarme en lugares públicos, “Dios, necesito ver esa verga toda dura y babeada”, me cubre con la chaqueta, escupe sus manos y me masturba hasta terminar “me avisas y pongo mi boquita, quiero tragármelos todos”, es una zorra..
Ella no quiere sexo suave, no quiere que la trates bonito, desea que quiebres su cuerpo sujetándola del cuello y entrando agresivo, diciéndole que te pertenece, ordenándole mover su culo para que ella sea la culpable de que le chorrees semen dentro.
Ella sabe que debo ser agresivo para correrme, me gusta sentir mis huevos golpeando su coño caliente “¡Ay! Papi, así hasta que me embaraces, no me importa si mis padres escuchan como me revientas, destrózala”, le encanta el riesgo de ser descubiertos.
En su habitación comienza a rozar mi pene con sus pies, sus padres pueden entrar, no le interesa. Saca mi pene, lo masturba con sus pies desnudos, agrega aceite, lo mama “Mierda, está durísima, métemela, bby”, le doy hasta acabar sobre su carita y pies.
“Soy suya, a mi hágamelo sin condón”.
Le gusta masturbarme antes de metérsela profunda, se sienta suavecito por lo gruesa que es, “maldito, la tiene muy dura me está expandiendo todo, jaja”, me pide apretar sus nalgas forzándola a entrar completo.
A ella le preocupa que sus padres escuchen como tenemos sexo y ella es la que mendiga por sexo agresivo, por no usar protección y por acabarle dentro, “dame más duro, rómpeme toda que yo me quedo calladita”, ama que la sometan del cabello y la destruyan.
Esto se basa en una experiencia que tuve, aún anhelo lamer esos pequeños pies de esa chica rubia, su carita mirándome usar su cuerpo a mi antojo rompiendo cada límite que sus inseguridades le impusieron, era adictiva.
Me dice: “Nooo, es peligroso que me acabes dentro”.
Es la misma que me abraza con sus piernas para que no pueda sacarla cuando le digo que estoy a punto de acabar, “es peligroso pero que delicia cuando siento tus chorros calientitos golpeándome, bby”.
Lo que hacemos 5 minutos después de que sus padres salen de casa. Le encanta mamar después de penetrarla para sentir su sabor, tocarme a dos manos y montar con las tetas desnudas, mis chorros son tan fuertes que no necesita tragarla “baby, te sale mucha”.
Boca abajo y sin protección, golpeando mis huevos contra ella y azotándole las nalgas, escuchándola susurrarme “Señor, por favor, échalos un poquito dentro de mi y el resto en mi culo”.
Frotarme duro apretando sus nalgas y empapando su espalda de fluidos.
“Necesito quitarle ese condón, quiero su verga a pelo y corriéndote dentro, ¿shi?”.
No nos veíamos hace mucho tiempo por su relación, me escribió invitándome a cenar, estaba muy caliente chupándome la verga, “no tiene idea como extrañaba esa vergota suya”.