hasta su rostro para tomar los pómulos de la albina con delicadeza y finalmente mirarla bien al rostro, el propio rojo carmesí entristecido era sincero.
❝ Por todo, Eileen. ❞
—Era más llevadero recibir aquellos golpes de ella que de quiénes le enseñaron a recibir golpes. Aún así hacía bastante fuerza por retenerla, siendo que ella en ciertos puntos era físicamente superior.
Sí, se merecía todos los insultos y golpes posibles, pero los tomaba en >
—Cuál bestia salvaje comenzó el forcejeo para librarse y repartirle chingazos, o ese era su anhelo hasta que las palabras ajenas provocaron que se enfureciera aún más, pero, dejó de luchar, cedió a medida que los sentimientos por él surgían de quién sabe dónde gracias a dios.—>>
para suspirar pesadamente, podría explicarse y justificarse... Pero de nada serviría y tampoco era el momento. ❝ Lo siento. ❞
Murmuró con vergüenza antes de alzar nuevamente el rostro, sus brazos que hace rato habían dejado de luchar la estaban abrazando, alzó las manos >
y lo atacó primero. ❝ ¿Fui muy duro? ¿O eres muy sensible cuando se trata de mí...? ❞
—Entre palabras y preguntas intentaba INMOVILIZARLA a la fuerza amable, sí.
Que tierno y hermoso momento... Los reencuentros siempre eran alg—
Ay no. ❝ Yo, y- ❞ BONK.
Eso dolió, trenzó una pierna con la de ella para ejercer fuerza y así tumbarse al suelo...
Con ella, sí. ❝ Hey... ¡Cálmate un poco...! ❞ —Si, bueno, le gritó pero también ella >
Tú...
—La nostalgia se hizo presente, Pero le gritó. Le gritó después de desaparecer un año. Ahora estaba resentida con el.
¡TUUUUUUUUÚ!
—Aun podía mover la muñeca y como no la desarmó le hizo "bonk" en fuerza loba sobre la capucha con un costado el sartén. —
¡ENCIMA>>
—En cámara lenta observó la sartén caliente acercándose a su rostro. Eso iba a doler demasiado... Ambas manos levantó para tomar su brazo y detenerlo antes del impacto inminente.
❝ ¡Esta es mi casa, escuincla malagradecida! 💢 ❞
—Ya estaban a los gritos.
—Con los reflejos que tenía, apenas sintió que tocaron su cola se giró sujetando un sartén caliente sin importarle a quien se descontaba en el acto.—
¡Largo de mi casa ratero hijo de put...!
—Un par de segundos quedó mirándola en silencio hasta que finalmente al darse cuenta de que lo estaba ignorando, avanzó hasta tras de ella...
Y le estiró la cola.
❝ ¿Acaso te volviste sorda? ¿Qué estás diciendo? ❞
—Ignoró por completo su presencia creyendo que se trataba de una de sus tantas alucinaciones matutinas por no dormir bien. —
... Ese cabrón, hasta en las mañanas molesta.
—Las puertas se abren... Uy había polvo encima. Ojeras y una capucha que protegía su piel albina.
... Uy, no es el chico de las despensas.
❝ Eileen.
.
.
.
Dime. ❞
. . .
Es un vejestorio, ¿Cómo va a vivir medio milenio? Más vale que no de rodeos, con esa edad parte de los ríos y un importante porcentaje de agua del mundo es su orina.
Vaya dicotomía entre ambos, uno asentado con crías y otro que sigue sin saber expresar correctamente lo que siente ante la mujer que sabe que lo ama.
Evidentemente le felino le saca un par de vidas de experiencia, un poquito retraído y lento si que es el albino.
Normalidad, algo que nunca extrañó tanto. —¡¿Buenos días?!— Vociferó para llamar a la albina, las piernas le empezaron a flaquear un poco, por lo cual se sentó en la cama con el gato en el regazo, aún seguía débil aunque más consciente, más vivo.
Con aquello sus últimas fuerzas se habían perdido más, mientras todo se ponía oscuro y sus pensamientos se nublaban por el descanso alcanzó a oír lo último dicho por la híbrida, eso que le daría las fuerzas para despertar al día siguiente.
Al dormirse estaba tan agotado que —>
No podía dar crédito a lo que escuchaba, quedó inmóvil por algunos segundos tratando de asimilar la situación. Posiblemente el cansancio este obligando a Reinhard a pronunciar tales atrevimientos que nunca imaginó era capaz de decir. Verdad o mentira>>
ansioso como emotivo cuando observó a uno de sus gatos en la ventana. Débilmente se levantó para caminar hasta él y tomarlo en brazos. —¿Aún me recuerdas, Berenice? Lo siento por irme.— Aquello era una curita para su alma, ver su castillo, ver a Eileen, ver a sus mascotas. —>