Que bonito se siente venir de un núcleo familiar donde no tengo que debatir derechos humanos, al contrario, ellos fueron los que me inculcaron que había que luchar por todos y para todos.
Yo creo que lo que más me da tristeza es la gente tacaña. No solo con la plata, sino con el tiempo, con las experiencias, con las oportunidades, con las invitaciones. Lo rico de la vida es dar y dar y ayudar a todos los que se pueda con todo lo que uno tiene.