Acabo de descubrir el concepto de "Conversadeiras na Janela" con la que construían las casas en Portugal. Un espacio para conversar frente a frente o leer con la luz del sol. Una belleza
Leer a Dostoievski es recordar que el ser humano no se divide entre buenos y malos, sino entre quienes se atreven a mirar su oscuridad y quienes pasan la vida huyendo de ella.
La vida tiene una forma curiosa de recompensar a quienes no se rinden.
No siempre dándoles lo que querían, sino convirtiéndolos en alguien capaz de sostener mucho más de lo que imaginaban.