me da pánico la fragilidad de los lazos humanos. Un malentendido, un orgullo herido, un mensaje sin responder. Y algo que tomó años construir se desmorona en un segundo.
Hay muchas formas de irte de la vida de alguien y no dificultar más aún el duelo o los nuevos comienzos. Cuidar la despedida, las experiencias compartidas o la vulnerabilidad que conoces del otro marca la diferencia entre dejar huella o dejar herida. Y la realidad es que en la distancia también se puede proteger a quienes han sido importantes porque siempre serán parte de tu historia
Si los que hubiesen obtenido ceros en Lengua Castellana fueran estudiantes euskaldunes estarían llamándolos paletos, hablando de adoctrinamiento nacionalista y pidiendo aniquilar la enseñanza en euskera.
Da igual lo que pase. La moneda siempre va a caer de la misma cara.
Cualquier ser humano desea tener relaciones profundas. Lo que pasa es que construirlas requiere incomodidad, conversaciones difíciles, mostrarse vulnerable y trabajar en equipo. Y al ver esta realidad muchas personas prefieren llamar suerte o destino al resultado de elegir reciprocidad sobre intensidad y esfuerzo por encima de un “fluir” que suena bien pero no sirve
Me preocupa bastante que muchas personas jóvenes parecen ser incapaces de entender que las palabras significan cosas, los conceptos tienen implicaciones y casi nada es categóricamente blanco o negro. Parece que no pueden sostener los matices, no saben dialéctica ni discernir.
Potser 10 anys d’escolarització obligatòria posant l’alumne en el centre, eximint-lo de tota responsabilitat quan suspèn (la culpa sempre és del docent), fent-li creure que es pot aprendre sense esforç i deslligant l’aprovat de l’aprenentatge no ha estat una idea gaire brillant.