hay días que me duelen hasta las cosas que creía superadas y me hacen darme cuenta de que a lo mejor el dolor nunca se va, solamente lo empujas a un rincón de tu mente y tratas de hacer espacio para otras cosas, pero si lo buscas, en el fondo, siempre está
Mi momento más maduro ha sido aprender a amar el desapego. Si alguien me acompaña, está bien, si no, también. Si alguien quiere hablar conmigo, lo valoro, si no, lo respeto. Cero apegos, mucho amor para quienes me rodean, pero sin expectativas ni obligaciones.
no importa cuánto ames a una persona, tu amor no le va a ganar nunca a su crianza, a los años donde nadie lo escuchó, a los padres que no lo vieron, a la idea mediocre del amor con la que creció y mucho menos a su fachada de autosuficiencia
Incluso, si escuchas una mala historia sobre mí, debes saber que hubo un tiempo en el que también fui bueno con esas personas, pero esa parte no te la van a contar.