Hola, soy Soledad.
Si algún día no vuelvo a casa, rompan todo porque algo me hicieron. Yo a mi casa, con mi familia siempre voy a querer volver.
Sigan la cadena 💜
#NIUNAMENOS#VIVASNOSQUEREMOS ✊
"Yo sé que Dios está con nosotros, porque está con los humildes y desprecia la soberbia de la oligarquía. Por eso, la victoria será nuestra. Tendremos que alcanzarla tarde o temprano, cueste lo que cueste y caiga quien caiga."
Evita inmortal
#EvitaEterna
"Si este pueblo me pidiese la vida se la daría cantando, porque la felicidad de un solo descamisado vale más que mi vida". No hubo en la historia un ejemplo más conmovedor de entrega y generosidad. No hubo ni habrá un corazón tan grande. Eterna en nuestros corazones. #EvitaEterna
Abran Google Maps, pongan "Argentina", bajen hasta las Islas y emociónense. Ya no dice Falkland Islands, ahora dice Malvinas.
Toda de la selección argentina de fútbol.
Viendo la presentación de Justin Bieber ayer les cuento:
Dejen las drogas, no se hagan viciosos, después terminan siendo evangélicos desabridos de la ultra derecha
Lo hermoso de que Inglaterra pida sanción de la FIFA por el mensaje de Malvinas es la paradoja: la sanción solo tiene sentido si se reconoce que, efectivamente, "Malvinas" se refiere a las islas.
Si "Malvinas" no fuera una forma válida de nombrarlas, sería una palabra cualquiera.
Pero al denunciarlo como un mensaje político, admiten justamente lo contrario: que "Malvinas" nombra un territorio en disputa, que el reclamo argentino existe y que "Falklands" no es un nombre neutral ni definitivo, sino atravesado por su propio imperialismo.
Y esa es la revolución: lograr que la frase "Las Malvinas son argentinas" siga disputando sentido, incomodando al imperio (que todavía, en pleno siglo XXI, tiene 14 naciones subordinadas al Commonwealth) y recordando que la ocupación, al menos en ese pedacito de tierra del sur global, nunca consiguió volverse completamente legítima.
Tenemos a un tipo formado en la mejor academia futbolística de ellos que decidió jugar para nosotros. No recuerdo qué prócer se formó militarmente en España para luego pelear contra ellos. Ah, si, San Martín, que cruzó Los Andes con 39 años.