Qué difícil es explicar que no extraño únicamente a una persona. Extraño la rutina, la confianza, las conversaciones eternas, las llamadas hasta tarde y esa sensación de sentir que alguien, en algún lugar, estaba pensando en mí también.
Me cansé de buscar a personas que no lo hacen.
Me cansé de ser la que siempre está.
Porque cuando necesité un mensaje o sentir que alguien se preocupaba por mí, encontré silencio.
A veces la distancia la crean las ganas, y ya entendí que no puedo sostener vínculos sola.