Mi mayor decepción laboral fue entender que no basta con hacer bien tu trabajo ni con amar lo que haces. A veces, si no encajas, no caes bien o no te alineas con el ego de quien lidera, todo tu esfuerzo deja de ser suficiente, incluso cuando cumples y das lo mejor de ti.
Una vez leí en alguna parte que después de una vida especialmente agotadora, algunas almas eligen reencarnarse en un árbol pasando un siglo descansando. No he mirado los árboles igual desde entonces