Me coquetean como si fueran a aguantar mis ganas de coger todo el día, mis celos enfermizos y mis intentos de aislarlos de cualquier otra persona para tener su atención solo para mí.
Nadie habla de la sensación que se siente comenzar por unos besos lentos y que en cuestión de segundos aumente la necesidad de tocarse entre sí. Es la mejor sensación.
Quién es el tarado que inventó la idea tonta de que los hombres no gimen y que tal acto hace que los hombres sean poco machos. Menuda barbaridad, ya no saben qué más inventar.