Las mujeres que saben trabajar y amar de verdad, no se derriten por dinero, se derriten por respeto, cuidado, amor verdadero y responsabilidad afectiva.
Me parece un enorme acto de amor desaparecerte de la vida de los demás, dejarlos ser feliz, avanzar, sin volver a incomodar ni interferir en el proceso.
Los domingos no quiero ser la mujer que puede con todo.
Quiero flores, salir a comer, ver películas, muchos abrazos y que por un ratito me consientan como a una niña chiquita.
antes pensaba que el duelo era llorar, pero es algo mucho más cruel. El verdadero duelo es comer sin hambre, es reír sin estar feliz, es despertar sin ganas de seguir adelante