Reflexiones sobre la presentación del libro “Feminismo silencioso” de Beatriz Gutiérrez Muller:
1) El despliegue de recursos públicos y la presentación en el Zócalo evidencian la visión patrimonialista del poder que tiene el régimen actual. Piensa que esos recursos y esos espacios son suyos. Es una visión parecida a la que desplegaba los esposa de José López Portillo, que viajaba en el avión presidencial con su piano de cola, y creía que lo público estaba a su disposición.
2) En primera fila está un político que siempre despreció/criticó al feminismo y erigió vallas de metal para protegerse de las mujeres. A su lado, lo acompaña una presidenta electa que gaseó, encapsuló y llamó “provocadoras” a quienes marcharon por sus derechos y en contra de las violencias machistas/misóginas.
3) El “feminismo silencioso” de Beatriz fue tan silencioso que en realidad se volvió inexistente. Ante los insultos y descalificaciones del presidente hacia mujeres violentadas, víctimas, madres buscadoras y morras enojadas con razón, guardó silencio. Ante el nombramiento y la protección política a acosadores sexuales, guardó silencio. No se sumó, no se solidarizó. Calló.
4) Curioso que el “feminismo silencioso” de una mujer sea utilizado como un acto político para ensalzar a un hombre. Eso lo dice todo.
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