Lionel Messi: “El futbol no se trata de poner huevos, no es poner huevos nomás”.
Emanuel Ginóbili: “Pensamos que todo se gana con huevos. Y no, se gana jugando bien; después le tenés que agregar huevos”.
Hoy se confirmó el procesamiento de chiqui Tapia, acusado de apropiarse de 19 mil millones de pesos. Sale a pegarle a Gastón Edul para desviar el foco. Por primera vez siente que puede ir preso. Cuando vuelva a Argentina irá a juicio y tendrá que dar muchas explicaciones
Enrique Macaya Márquez, 91 años, dieciocho mundiales: “Scaloni, dígame, ¿cuál va a ser el equipo?”
Periodista random: “Lionel, vos que ayudaste a un ferretero en Pujato, cuando tenías seis años… *llora* ¿Soñabas ser el DT de la Selección?”
Un influencer: ¿mermelada o batata?
La cancelación de Flor Peña no tiene nada que ver con la veracidad o no de la noticia, con la profesionalidad o no de su equipo de producción.
La cancelación de Peña viene de la sobrecarga de hastío que tiene la gente con la izquierda que detesta a lo único que nos une a todos, zurdos, gorilas, feministas, machistas, católicos, ateos, gays, heteros, abortistas, antiabortistas, americanistas, europeístas, gallinas, bosteros, los que prefieren los documentales y los que miran Gran Hermano: la selección.
Para Peña y toda la patria brancatellista, esa era la noticia deseada.
La comediante de labios de peceto y pelo acristinado no pudo evitar saltar excitadamente al primer corolario, que dijo con tono entre de pregunta y afirmación: "Se tiene que ir", en anticipación de que se les viniera todo abajo a esos veintipico cipayos ricos que no dijeron nada de Taty Almeida.
Y esa fue la gota que rebalsó el vaso de una población harta de divisiones y que ve que ese petisito ajeno al resentimiento, la pedantería y la discordia (cualidades Maradonianas todas) en realidad no sólo que no le hizo daño a nadie, sino que se cansó de darnos alegrías y orgullo, y que justo ahora está trabajando para ver si nos da otra más.
Y le saltaron al cogote a la mala leche de manera homérica. Excepto un puñado minúsculo de monstruos sobreideologizados, no había prácticamente nadie que no la quisiera instantáneamente echada.
Son otros vientos los que soplan en Argentina.
Ya déjennos de joder.
La cancelación de Flor Peña no pasa por la pifia en la noticia.
Pasa por el hartazgo de una parte enorme de la sociedad con quienes convierten todo en una batalla ideológica, incluso a la Selección, que es de las pocas cosas que todavía nos une a casi todos. La sensación fue que no estaba informando, sino deseando que se derrumbara algo que le dio alegrías al país durante años. En eso está el rechazo.
La gente está cansada de que le quieran meter divisiones hasta en los lugares donde todavía encuentra orgullo y alegría.
Ahora es todo llanto y disculpas. Pero hay algo más grave que venían haciendo. Es tratar de demonizar y tratar de desclasados a los jugadores desde un púlpito, “los dueños de la moral”. Tratándonos de ignorantes y desmemoriados que no merecemos progresar. Solo Ellos pueden…
Dar una noticia tan grave sin chequear es grave y hace mucho daño, ahora hacerlo de manera jocosa, sonriendo y hasta generando una hipótesis sobre el abandono del mundial es de mala persona Florencia querida. Venís atacando a los jugadores, como si fueras la dueña de la verdad.