Presidente @petrogustavo, agradezco que haya respondido. Cuando un hilo con casi 800 mil vistas obliga a un mandatario a contestar personalmente, las cifras ya cumplieron su propósito. Le respondo de "usted" — no por distancia, sino por el respeto que me merece la investidura presidencial. Va🧵
🖐️ Sr. Presidente @petrogustavo, con el debido respeto, me permito señalar que nuevamente está confundiendo conceptos fundamentales de economía y finanzas públicas.
📒 Entiendo que su marco conceptual —lo que algunos ya denominamos PETRONOMICS— difiere del consenso técnico de la profesión. Aun así, vale la pena hacer algunas precisiones que le pueden resultar útiles para la coherencia de su doctrina.
🎯 Extender plazos para reducir cuotas no implica, necesariamente, incluso con una tasa nominal más baja, un menor costo financiero. Todo lo contrario, especialmente cuando el riesgo ha aumentado (como sucede con el riesgo fiscal de Colombia):
📌 Basta preguntar cuánto termina pagando en intereses una familia, empresa o Estado cuando alarga excesivamente el vencimiento de su deuda porque tiene problema de caja.
📌 El “jineteo” de amortizaciones es un arma de doble filo: aplaza el problema, pero lo encarece.
📌 El roll-over no es una fuente de ingreso: es más deuda. Y, por definición, no constituye una maniobra fiscal sana.
📌 La verdadera maniobra fiscal —aunque impopular— es reducir los borbotones de gasto.
🎯 Sería clave conocer la tasa all-in de la operación por USD 5.000 millones de la cual se jacta.
📌 En finanzas públicas no importa la tasa nominal, sino la que incorpora fees, comisiones y costos de intermediación de las bancas de inversión que intermedian la operación.
🎯 Empero, supongamos que la tasa solo fue 5,90% 👉 Sin duda dicha tasa en USD hoy luce mejor que 13,50 % en COP, tasa que, por cierto, se le impuso al Gobierno en una operación por COP 23 billones adjudicada fuera de mercado a @PIMCO.
📌 El problema es que laas tasas no son comparables, incluso ajustando por tasa de cambio 👉si usted se jacta de la tasa de 5,90 % en USD porque la apreciación artificial del COP continuará (Enfermedad Holandesa por cocaína + oro ilegal + endeudamiento externo sin precedentes),... por honestidad intelectual debería reconocer que ese 13,50 % en pesos que le vamos a pagar a los fondeadores de @PIMCO implica una tasa en USD prácticamente inédita 👉Piénselo: si el COP sigue apreciándose, cada cupón de 13,50 % comprará muchos más dólares: la tasa equivalente en USD será descomunal.
📌 La coherencia interna nunca ha sido una fortaleza del PETRONOMICS, pero en materia de tasas convendría afinar.
🎯 Es por todos conocido el desdén del PETRONOMICS por los sectores intensivos en empleo: flores, confecciones, colegios privados, call centers y, en general, los sectores transables que exportan o compiten con importaciones.
📌 Es una postura difícil de entender, pero debe respetarse: usted gobierna, Sr. Presidente @petrogustavo.
📌 Sin embargo, hay un dato que derrumba esa lógica: el coeficiente de Gini no ha mejorado en estos cuatro años; sigue anclado en 0,55.
📌 Y si hay un indicador al que usted ha dado protagonismo a lo largo de su carrera, es precisamente el que mide la desigualdad.
📌 En ese frente, Sr. Presidente @petrogustavo, los resultados son, lamentablemente, indefendibles.
Gracias Sr. Presidente por permitir, como siempre, el debate académico.
Pagar la hipoteca con tarjeta de crédito es mala idea. Colombia acaba de hacer algo parecido con su deuda externa.
¿De qué tamaños fue el “tarjetazo”? Casi 7 veces lo que en el siglo XXI se emitió en promedio.
Emisión 13 de enero 26: USD 4.950 millones.
Emisión promedio siglo XXI: USD 758M
Más caja hoy serán más impuestos mañana.
Sr. Presidente @petrogustavo, me atrevo a aportar al debate en tono y propósito meramente académico:
1⃣ Auqnue Ud cita la economía política clásica, creo que obvió varios de los principales autores de la economía política clásica, a saber:
👨🎓Adam Smith: un salario mínimo vinculante es incompatible con su modelo de coordinación espontánea. Smith no desestima ciertas normas morales y legales, pero jamás admitiría precios fijados fuera del equilibrio como lo es un salario mínimo creciendo 23% en un país en donde la porductividad laboral medida ha caído 0.32%.
👨🎓David Ricardo: un salario mínimo rompe el mecanismo ricardiano de ajuste y genera desempleo permanente (le recomiendo leer Principles of Political Economy and Taxation.
👨🎓Thomas Malthus: un salario mínimo empeora el resultado de largo plazo en su estructura teórica (le recomiendo leer Essay on the Principle of Population).
👨🎓Jean Baptiste Say: en su modelo un salario mínimo crea excedente de trabajo → desempleo; ¿se acuerda de la Ley de Say? (le recomiendo leer Traité d’économie politique).
👨🎓John Stuart Mill: aunque abre la puerta a intervención redistributiva, nunca a un salario mínimo como precio fijado; aboga más bien por la educación, cooperativas, y reformas institucionales ( le recomiendo leer Principles of Political Economy).
👉 Es decir, la economía política clásica científica (que como U dice no es de neoliberales) no es solo Marx.
Pero de pronto conviene más abordar lo que Ud pregona de Keynes.
📌 Sea lo primero indicar que en The General Theory, Keynes reconoce rigidez nominal de precios, pero elevar el salario real requiere deflación de precios o coerción directa (estilo Chavez). ¿Por qué?
📌 Porque resulta que en equilibrio competitivo, el salario real está anclado a la productividad marginal del trabajo; mover el nominal exógenamente no es una política de salario real, es más bien una negación de la realidad. Es como decretar el caudal del Río Magdalena por decreto.
No en vano esa política keynesiana que Ud. Sr Presidente invoca ha sido destrozada por avances teóricos posteriores a lo que Keynes supuestamente indicó en su momento. Veamos:
1⃣ En equilibrio general (Walras), el salario real es un precio relativo que coordina simultáneamente mercados de trabajo, bienes y capital. Forzarlo al alza sin cambios en productividad rompe las condiciones de optimalidad (FOCs) del sistema y genera desequilibrios intermercado, no mayor empleo agregado.
2⃣ Con la revolución de las expectativas racionales (Muth–Lucas), los agentes anticipan que salarios reales artificialmente altos no son sostenibles → las empresas se anticipan y ajustan sus niveles de contratación (es más, Bob Lucas probó que los hogares descuentan impuestos futuros o inflación a tal punto que el supuesto multiplicador keynesiano colapsa fuera del corto plazo no anticipado).
3⃣ En modelos dinámicos de inconsistencia intertemporal y desempleo involuntario endógeno
un salario real por encima del equilibrio implica que la restricción relevante es del lado de la demanda de trabajo por parte de las empresas, no de la oferta → desempleo resultante no es una falla del mercado, sino la consecuencia directa de un precio mal fijado (en suma, su modelo keynesiano Sr. Presidente @petrogustavo trata el síntoma como si fuera la causa; un médico no se puede equivocar en ello).
4⃣ En modelos de Real Business Cycles el salario real es resultado, no instrumento. Estos modelos, totalmente microfundamentados y con equilibrio general dinámico demuestran que el salario real es un resultado endógeno del estado tecnológico y del capital en la economía → elevarlo por decreto sin aumentar productividad reduce acumulación, inversión y empleo (por ende, el remedio keynesiano que Ud invoca Sr. Presidente @petrogustavo termina siendo peor que la enfermedad).
👉 En equilibrio general con expectativas racionales, el salario real no puede ser usado como palanca de demanda sin destruir las condiciones que lo hacen sostenible.
😉 Pero no lo quiero agobiar con tanta teoría clásica o reciente Sr. Presidente @petrogustavo. Prefiero más bien ir al debate empírico.
👉 Comencemos con el ejemplo clásico que tantos (sobretodo sindicatos) acostumbran invocar: el famoso artículo David Card y Alan B. Krueger (1994): Minimum Wages and Employment: A Case Study of the Fast-Food Industry in New Jersey and Pennsylvania. The American Economic Review, 84(4), 772–793.
👉 Este paper ha sido fundamental para cuestionar la visión tradicional basada en modelos neoclásicos de competencia perfecta, descartando aumentos en el desempleo como resultado de aumentos en el salario mínimo, se le han encontrado varias falencias:
1⃣ Claro, los autores encontraron que ante la suba en el salario mínimo en New Jersey no hubo una disminución significativa en los niveles de empleo en el sector de comida rápida en dicha región de Estados Unidos.
2⃣ Empero, lo cierto es que sus resultados se dieron en un contexto muy particular de alta formalidad y productividad, es decir, en un entorno en donde fijar un salario mínimo poco incide e importa en las dinámicas del mercado laboral (como ponerle un precio mínimo a un bombón en la puerta de una escuela).
3⃣ Es más, muchos economistas concluyen que los resultados del estudio no son generalizables por las siguientes razones:
📌 La muestra geográfica es muy estrecha.
📌El tamaño del cambio en el salario mínimo que el estudio abarcó fue relativamente modesto (¡nunca un 23%!).
📌 El mercado laboral de las comidas rápidas puede operar con características no competitivas (i.e. ser un monopsonio local), lo que puede hacer que los resultados no se apliquen a industrias verdaderamente competitivas en la contratación.
📌 La industria de comidas rápidas en New Jersey no es necesariamente representativa de sectores más intensivos en mano de obra no calificada (como las flores o las confecciones en. Colombia).
📌 Neumark y Wascher (2000) probaron que utilizar encuestas telefónicas para recolectar datos sobre empleo y salarios (como lo hicieron Card y Krueger), en lugar de datos administrativos más precisos, puede introducir errores de medición significativos, como respuestas inexactas o mal entendidas por los gerentes entrevistados, falta de verificación de los datos auto-reportados e inconsistencia entre encuestas pre y post-cambio en el salario mínimo.
📌 Es más, estos autores analizaron nuevamente los datos de Card y Krueger utilizando registros administrativos de nómina (“payroll data”) en lugar de encuestas telefónicas → encontraron que el aumento del salario mínimo sí tuvo efectos negativos sobre el empleo, en contraste con los hallazgos originales.
😉 Sr Presidente @petrogustavo disculpe haberme metido al debate, pero resulta apasionante.
Solo una sugerencia respetuosa:
🎯 El problema de las clases obreras no es el salario mínimo, ni los pagos por horas extras y mucho menos la extensión de la jornada laboral, sino el pago de su salario y el ahorro de sus pensiones en papel moneda, derritiendo su energía económica día a día.
🎯 Lo cierto es que en contextos de alta informalidad laboral, crecimientos económicos anémicos, baja productividad y evidente rezago ante las disrupciones tecnológicas que estremecen todos los días los mercados mundiales, este tipo de medidas - por bonitas que suenen - son trampas retóricas que, cada vez que se materializan, levantan barreras que truncan la verdadera formalización laboral, el desarrollo económico y la reducción de la pobreza.
🎯 Algo que, intuyo, al final del día poco interesa a los que arengan por subas en el salario mínimo y mayores rigideces en el mercado de trabajo.
https://t.co/PqIqfGkJWG
¿Sabe cuál es el problema Sr. Presidente @petrogustavo?
📌 En enero 1 de 2025 el salario mínimo en dólares era de USD $323.
📌 Mañana 1 de enero de 2026 será de USD $541.
📌 Si esto fuera algo de equilibrio la productividad marginal del trabajo debió aumentar este año 67%.
📌 Lo cierto es que cayó 0.32%.
👉 ¿Qué economía aguanta esto?
¡Gracias por abrir el espacio al debate académico!
El problema NO es de inflación (esta es monetaria y no salarial). El problema es de productividad:
👉Salario mínimo Enero 1 2025 = USD $322.85
👉Salario mínimo Enero 1 2026 = USD $540.54
Incremento teórico de productividad laboral = +67.40%
Incremento real de productividad laboral = -0.32% (SE REDUJO!).
En qué país es esto sostenible? En uno con Enfermedad Holandesa de clorhidrato de cocaína y a costo de muchas industrias de los sectores transables. Se tenía que decir.
1- El primer GOL que nos metió @EnriquePenalosa : Por cada estación de METRO se construyen hoy 6 ESTACIONES de TransMilenio
(Av.68 +Ciudad de Cali +Cra. 7 + Reconstruir Av. Caracas). Hilo 🧶
Comandantes de Hamás: "Nuestro asunto no es sólo Palestina, nuestro asunto es matar a todos los no musulmanes. Perseguiremos a judíos y cristianos en todo el mundo. ¡O se convierten al Islam o los matamos!".
Lo advierto desde ya: @petrogustavo no va detrás de la consulta popular, él sabe que el eventual decreto es ilegal y que la cortes y la registraduría no lo permitirán.
El plan real es, así como ha atacado al Congreso, ir tras las cortes. Dirá que los poderes públicos no lo dejaron gobernar y entonces propondrá una constituyente con el argumento de que lo que hay que cambiar es todo el ‘sistema’. Y con todo esto solo busca una cosa: desestabilizar las elecciones de 2026.
Esto NO se los está diciendo una uribista: se los dice alguien que votó por Petro, y que desde adentro del Congreso ha visto paso a paso cómo se está implementando este plan.
Si alguna vez me reí de quienes advertían que Petro terminaría actuando por fuera de la institucionalidad, hoy les digo que tenían razón y que quienes votamos por Petro no nos podemos permitir más ingenuidades.
El presidente en este punto es capaz de todo por una sencilla razón: está a punto de pasar a la historia como el primer presidente de izquierda de un gobierno inepto, sectario, corrupto y sin resultados. Hará lo que sea para darle vuelta a este desenlace y pasar a la historia como un mártir, que para él es la única salida honrosa que tiene.
En suma: gobernar le quedó grande y necesita evitar ese capítulo en los libros de historia.
Antonio Caballero no era un columnista sino un profeta:
PETRO: TEORÍA Y PRÁCTICA.
Por Antonio Caballero, Antonio Caballero
19 de mayo de 2018
Lo malo del candidato presidencial Gustavo Petro no es su programa, que es probablemente el más atractivo –o el que a mí más me atrae– aunque no el más serio: es un programa para cuarenta años de gobierno, y lo único que han tenido de bueno los gobiernos en Colombia es que por lo general han durado poco tiempo. Los más largos –el de Santos, el de Uribe, o el de Núñez por interpuestas personas en el siglo XIX– han sido más dañinos. Lo que no me gusta de Petro es su manera de ser. Petro es Petro. Y eso es lo malo que tiene Petro, un político megalómano que de sí mismo habla en una admirativa y mayestática tercera persona.
Lo malo de Petro no es su teoría: sino su práctica. La que le conocimos en sus años de alcalde de Bogotá, de ineptitud y de rencor, de caprichos despóticos y de autosatisfacción desmesurada. Su arrogancia, su prepotencia. Su personalidad paranoica de caudillo providencial, mesiánico, señalado por el Destino para salvar no solo al pueblo de Colombia de sus corruptas clases dominantes sino al planeta Tierra de su destrucción y a la especie humana de su extinción. Sus iniciativas de gobierno, que no eran populistas, como dicen, sino simplemente demagógicas: el arbitrario cierre de la plaza de toros bajo pretextos caricaturescos de “lucha de estratos” entre ricos y pobres; la compra de los inservibles camiones de basuras de segunda mano sin licitación ni consulta. Casi no lo conozco personalmente, pese a haber tenido durante tres años bajo su alcaldía un programa de televisión en Canal Capital; pero sé de su incapacidad para tener o conservar amigos: lo han denunciado como tramposo y desleal sus compañeros del M-19 (Antonio Navarro, Daniel García Peña), y los del Polo Democrático (Carlos Gaviria, Jorge Robledo, Clara López), que se sintieron todos engañados por él en su voraz ambición personalista. Reclamándose del pueblo, por supuesto, como es lo propio de los demagogos.
Fue, eso sí, un gran parlamentario, que hizo en el Senado magníficos debates de denuncia y de control político. Sabe hablar. Por eso es también el más hábil y el mejor de los candidatos en los debates televisados, tanto en las respuestas como en las propuestas. Pero es que encarnadas en su persona no creo en esas propuestas: no me parece que Gustavo Petro sea una buena persona, sincera y franca. Más bien lo veo como una mala persona, aunque se haya engalanado –de raponazo– con el indecente autoelogio de proclamar que sus candidatos al Congreso representan “la decencia”. No le creo ni “el amor” de que tanto habla. Ni “el saber” que pretende transmitir. Ni “la humanidad” que campea en los nombres de sus campañas. Todo eso me parece ficticio e impostado. Petro no inspira confianza.
Lo hizo mártir el procurador Ordóñez al destituirlo arbitrariamente de la alcaldía: un fanático a cuya elección por el Congreso él mismo había contribuido persuadiendo a sus colegas del Polo de que votar por tan conspicuo representante de la extrema derecha demostraba que el Polo no era de izquierda. Y en su caso personal es cierto que no lo era: aunque se pretenda de izquierda, Petro tiene un temperamento autoritario, inocultablemente de derechas, inspirado en el “cesarismo democrático” que inventó un intelectual lagarto en Venezuela para justificar la larga tiranía de Juan Vicente Gómez, y que copiaron luego Hugo Chávez y Nicolás Maduro, en nombre, por supuesto, del pueblo. Y así lo confirma su anunciada convocatoria de una Asamblea Constituyente si gana las elecciones. Como las que han convocado todos los aspirantes a dictadores que ha tenido Colombia: Bolívar, Mosquera, Núñez, Reyes, Gómez, Rojas. Porque Petro gusta de equipararse con los mártires: en sus discursos del balcón de la alcaldía se comparaba con Sucre, Uribe Uribe, Jorge Eliécer Gaitán; y ahora clama en las plazas: “Todo candidato que no es de la clase política tradicional ha sido asesinado. No hay excepciones”. Pero se parece más a su tocayo el general Gustavo Rojas Pinilla, golpista dictador y jefe de la Anapo, de cuya pintoresca y demagógica “dialéctica de la yuca” copia su propia “dialéctica del aguacate”.
Me sucede a mí con Petro lo mismo que le pasaba hace un siglo largo a don Miguel Antonio Caro, que lo resumía así: “De los liberales me apartan las ideas. Y de los conservadores las personas”.