⠀
⠀
⠀⠀⠀⠀⠀Stuck in a machine.
⠀⠀⠀⠀⠀⠀That is no longer my fate.
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀I'm free from my prison.
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀And my days of waiting are done.
⠀
⠀⠀⠀- 𝐌𝐎𝐍𝐈𝐊𝐀.𝐂𝐇𝐑.
⠀⠀⠀
⠀⠀⠀
No estaba del todo acostumbrada a simplemente entregarse de esa manera, pero en el fondo, no estaba para nada mal. Era disfrutable, especialmente porque le entretenía notar como poco a poco la escritora tomaba confianza.
De hecho, bien que soltó un inesperado gemido un tanto >
Toko ya estaba lo suficientemente incentivada con el cuerpo que tenía delante como para parar, ya no podía.
Siguió masajeando aquellos pechos con suavidad, dando un leve pellizco a sus pezones de vez en cuando. La verdad era que, sin que nadie lo supiera, había leído varios +
sonoro al sentir el primero pellizco, haciéndola morderse el labio en el proceso para acallar.
Ahora bien, para no dejarle todo el trabajo, a la par que recibía el beso, sus propias manos llevó hasta la parte inferior de los ropajes de ella, >
Esperó impaciente la explicación que fuese a darle, después de todo eso le haría saber si podía o no entrar a la piscina, sin embargo, la escena que se encontró la dejó boquiabierta por lo súbito que había sido todo.
— ¡¿E-estás bien?! >
Se preocupó instantáneamente, analizándolo de forma fugaz, después de todo debió haber sido un golpe potente con dicha presión.
— Sí, tal vez sea lo mejor...
Tendría que secar sus ropas, o podía terminar por pillar un resfriado. >
@bimbofighter — Entiendo, sí...
En realidad tal vez había sido una pregunta un tanto exagerada. No es como si ella llevase el traje de baño puesto tampoco, aunque sí que traía uno dentro de su bolso deportivo.
— ¿Entonces qué deberíamos hacer primero? ¿Entrenar o ir a nadar?
— ¡Aikido! ¡Que bien! Aunque a mi no se me da muy bien pelear.
Diestra llevó hacia su nuca, sobando encima de esta, un tanto avergonzada.
— Pues, se me da muy bien. Cuando quieras podemos ir a una piscina y te muestro.
Amable invitación tendió junto a su sonrisa.
Hizo caso a la indicación de la enfermera, y se acomodó hasta terminar por quedarse sentada frente a ella, con su miembro a la espera del tan ansiado examen oral.
Había llegado a un punto de no retorno donde a cada segundo que pasaba se sentía más y más estimulada. El tacto cálido de sus manos sobre sus muslos era simplemente perfecto. >
— Pero...
Diestra que llevó hacia su propia mejilla derecha, picándola.
— Puedes ir a alguna habitación oscura y meditar, ¿no?
Esa era la solución más sencilla, al menos para ella.
— ¡No solo para mi! Creo