Perder a un hombre que no hacía planes contigo, que podía pasar todo un día sin saber cómo estabas y que no hizo el mínimo esfuerzo cuando las cosas se enfriaron, no es perder nada en absoluto.
Así se siente entender que no puedes forzar un vinculo que ya dejó de existir, que lo más sano es dejar ir y aprender a seguir adelante sin aferrarse al pasado