dificultad, tembloroso en necesidad. ¿Por qué estaban afuera y no adentro ya? Su casa o la librería, la casa de Nikita, no le importaba.
──Por. . . favor, cariño. . .
Lujuria se pierde en el tacto y reclamo del cazador, ¿Quién iba a imaginar que dicha personalidad al principio fuera la que más domina sin querer al pecado más tentador. . . ? La forma en como sus brazos encierran su detallada figura hasta la forma de su mirada en él provocan (+)
Nunca imaginó que actuaría semejante a un humano, incluso tras ansiar una vida pacífica alejada de sus natas características; con tan solo ser espectador del rubor que va apropiándose de la nívea piel de su pareja, su pecho, que durante tantos años había estado vacío, comienza >
especial como sonoro escapa traicionero de ellos y la timidez vuelve apoderándose de su ser al tensar las manos sobre la pulcra ropa ajena── La pregunta queda en segundo plano para él, incluso su aroma se vuelve más meloso, ansioso quizás.
──S-sí. . .
Responde con (+)
Lujuria. ──Tú no te quedas atrás. . . ──Murmura, empleando diestra para acariciar su mejilla.
──Me pondré celoso si te observan demasiado. . .
Bromeó suave.
No es poco detalle que observa en el cazador, tras tanto verlo con sangre en ropa casi ha tomado costumbre de percibir de cerca dicho aroma ferroso pero que ahora brilla por su ausencia mas no de una mala manera pues ahora puede percibir enteramente a Nikita tal como (+)
Es curioso, el hecho de que en su guardarropa existan prendas carentes de sangre, elegantes y que aún guarden su tosca característica. Sin necesidad de una corbata o vestirse de sobremanera, Nikita separa los botones en su cuello por el calor del momento que lo invade. Su mano >
Manos descansan en los hombros impropios por unos momentos antes de poder deslizar sus brazos alrededor de cuello impropio al disfrutar por completo del íntimo gesto, beso en su mejilla y es suficiente para sonriera con dulzura además del rubor que acompañaba las mejillas de (+)
sonrisa en los labios y tras cerrar la puerta baja los escalones en la espera de no decepcionar la visión que tiene del bibliotecario. ──Cariño. . . ──Emite con suavidad la palabra en sus rosados labios.
Por primera vez en tanto tiempo siente su corazón palpitar de emoción. . . Una noche humana tan importante pero siendo que los demonios pasan en ausencia, festejae con Nikita ha hecho que todo sea distinto.
Vestido para la ocasión, emerge de la puerta junto a una dulce (+)
Está seguro de que si el hueco en su pecho estuviera lleno, estaría latiendo con fuerza. Actualmente lo siente así, mientras aguarda fuera de la residencia de @sxintcide .
respondes. . . ~
Se inclina para robar un beso de sus labios, abandonando al cazador entre suaves risitas para subir al segundo piso en dirección a su oficina. Puerta que abre pero donde apaga la luz.
Ceño fruncido no pasa desapercibido para el demonio, ¿Quizás era idea suya. . . ? Aún cuando sus manos se encontraban entrelazadas, propios labios relame como si Lujuria misma hubiera percibido un detalle imposible de ignorar por lo que no va a quedarse con la correspondiente (+)
La apariencia ligeramente holgazana que portaba el demonio se le antojó … Adorable. Finura y delicadeza en cada nimio accesorio que decorara su complexión. Las vestimentas casuales, que no perdían su toque elegante, le otorgaban una frescura que le hizo, brevemente, oscilar. >
salir a beber algo se le antojaba ajena dado que ahora más que nunca actuaba con puro egoísmo y no deseaba tener ojos indeseados encima de ambos. . .
Especialmente cuando no puede evitar estar cerca de él, solicitando su atención más que un café.
──Entonces vamos y ahí me (+)
@diafolis suaves apretones que no duran demasiado pues el momento roba el aliento con las succiones y suaves mordidas que encienden su pecado por lo que no duda en elevar una pierna hacia la cintura del otro, embelesado por sus acciones y a la espera que sujete su osadía.
@diafolis aprecia cómo aprende cada vez más rápido. Un nuevo jadeo se escucha de su parte, no niega la calidez de su boca para él y enreda su mano en el cabello rojizo que adora acariciar sin descanso.
Un ojo abriendo, entremedio, llamando la atención el pique de sus manos por los (+)