Cada vez que tengo que pagar mis facturas y responsabilidades, doy gracias a Dios por permitirme cumplir un mes más. Se los juro, ese dinero nunca ha faltado. Incluso cuando estoy en cero, Dios siempre me envía la forma de resolverlo. El verdadero agradecimiento es poder cumplir.
Te toqué el alma y te volví loco desde la primera vez que nos vimos, te enseñé la felicidad y tranquilidad en tu mundo de locos, por eso siempre seré diferente.
No hay atajos. Madrugar es difícil, cuidar el cuerpo es difícil, estudiar es difícil, trabajar es difícil, crecer espiritualmente también. Pero es justo que mucho cueste lo que mucho vale.