After Germany’s 7–1 win over Curaçao, something even more beautiful happened.
While everyone else celebrated, players from both teams formed a small circle together, put their arms around each other, and prayed.
Germany’s Felix Nmecha later explained:
“On the pitch we’re opponents. After the game, we’re all Christians and brothers. We simply prayed together because we’re grateful.”
In a world constantly trying to divide people, moments like this remind us what really matters. ❤️
Un dato curioso:
Orión tardó 42:50 minutos en cruzar el lado oculto de la luna.
The Dark Side of the Moon dura exactamente 42:50 minutos.
Guiños involuntarios de la historia 😉
#ArtemisII
Los multimillonarios no tienen cuentas bancarias como tú y como yo.
Tienen colecciones de arte, yates, mansiones, acciones.
Nada de eso paga impuestos hasta que lo venden.
Así que, simplemente, nunca venden.
En su lugar, piden préstamos poniendo esos bienes como garantía.
Viven de los créditos.
No pagan casi nada.
Y cuando mueren, sus hijos lo heredan todo libre de impuestos.
La riqueza nunca tributa, simplemente se hereda.
Y luego nos preguntamos por qué la brecha es cada vez más grande
It’s not a straight shot to the far side of the Moon! 🌕
Over approximately 10 days, the Artemis II astronauts will orbit Earth twice before looping around the far side of the Moon in a figure eight and returning home.
🚨 Ver a Shakira destrozando la guitarra en ‘Empire’ fue el momento que definió el Super Bowl. Una latina demostrando que el rock también le pertenece y dejando un legado imposible de borrar. 🎸🔥🌎
#SuperBowl#SuperBowlLX#SHAKIRA
Ya en lo artístico, es que no entiendo nada su "canto" más no niego que algunas de sus canciones para una buena fiesta... Además me parece que el deporte debe ser un espacio neutral de la política. Sin embargo, con los tiempos que corren, no podemos mirar a otro lado.
El mejor análisis (con guiños de ayuda de IA) que leo al momento sobre la presentación de Bad Bunny en el Super Bowl. Interesante el argumento político y del subtexto en la comunicación de "lo" latino como parte estructural del desarrollo y sostenimiento de Estados Unidos.
Bad Bunny en el Super Bowl: cuando el espectáculo se vuelve mensaje político
La presencia de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl, el evento más estadounidense de Estados Unidos, no es una casualidad ni una concesión artística. Es un mensaje cuidadosamente calculado desde el corazón del sistema económico y cultural más poderoso del mundo.
El Super Bowl no es solo un partido: es la vitrina comercial más grande del año, donde se define narrativa, identidad y consumo. Cada segundo está medido, cada símbolo es leído. En ese escenario, Bad Bunny apareció sin traducirse, sin diluirse, sin pedir permiso: español, estética latina, símbolos culturales claros y una puesta en escena que reivindica identidad.
No estuvo solo. La presencia de Lady Gaga como acompañante no es menor: representa el aval del mainstream anglosajón, el reconocimiento explícito de que lo latino ya no es marginal ni accesorio, sino estructural dentro de la sociedad estadounidense. La breve aparición de Ricky Martin funciona como un puente histórico: del estallido latino de finales de los 90 al presente, donde la cultura latina ya no irrumpe, se consolida.
El momento más potente no fue musical, sino simbólico: el desfile final con banderas latinas. En un contexto de tensión política, discursos antiinmigrantes y criminalización del migrante, ese cierre fue una declaración directa: Estados Unidos también es latino, en su economía, en su fuerza laboral, en su cultura y en su futuro.
La tensión era visible. No pasó desapercibido que Bad Bunny reapareciera con un chaleco antibalas bajo su traje blanco. Ese detalle rompe con la narrativa festiva y devuelve el mensaje a la realidad: la identidad latina en EE. UU. sigue siendo celebrada y, al mismo tiempo, amenazada. Reconocida por el mercado, cuestionada por sectores políticos.
Este espectáculo confirma algo clave: el sistema económico estadounidense ya asumió que lo latino es indispensable. El consumo, la música, la publicidad y la cultura lo reflejan. El conflicto no está en el mercado, sino en la política. Y cuando el escenario más visto del país envía este mensaje, queda claro que la discusión ya no es si la comunidad latina pertenece, sino quién se atreve a negarlo.
Bad Bunny no solo cantó. Marcó territorio cultural. Y lo hizo donde más duele y más importa: en la pantalla central del poder simbólico estadounidense.
Esta semana, Google acaba de tener un golpe de suerte tan grande que, pase lo que pase en la carrera de la Inteligencia Artificial, gana siempre.
Hoy parece que compiten cuatro empresas en Occidente: OpenAI con ChatGPT, Google con Gemini, Elon Musk con Grok y Anthropic con Claude.
Pero si miramos de cerca, no es tan así.
Claude hoy es la mejor para programar. Tan buena que Microsoft la integró en sus productos, traicionando a su principal socio, OpenAI. Pero hay un detalle clave: Google es dueña del 14%. No es solo plata: están sentados en la mesa chica donde se toman las decisiones.
A OpenAI, la dueña de nuestro querido ChatGPT, le pasa algo peor: para funcionar, tiene que alquilar servidores a Google Cloud. Cuanto más usás ChatGPT, más factura Google.
Por último, queda Grok, de Elon Musk, que logra resultados increíbles en muy poco tiempo y, en mi opinión, va a ser la revelación de 2026. Ellos sí eran independientes de Google, pero Elon acaba de fusionar xAI, la empresa detrás de Grok, con SpaceX para poner una red de servidores de IA en órbita. ¿Y quién tiene el 7%? Adivinaste: Google.
Entonces: Si Gemini gana, Google gana. Si Claude gana, Google gana. Si Grok gana, Google gana. Y si ChatGPT gana, Google le cobra más alquiler.
Esto no es una carrera. Es un casino.
Y como todos sabemos, la casa siempre gana.
Han pasado 22 años desde el icónico anuncio de Gladiador, protagonizado por Britney Spears, Beyoncé, Pink y Enrique Iglesias. Sigue siendo el mejor anuncio jamás creado.
Lo único que me gustó del #halftimeshow en el #SuperBowlLX fue el momento que #BadBunny le da su grammy a Liam #Liam el niño ecuatoriano de 5 añitos capturado por ICE y liberado por un congresista consciente y de acción.