— Tiene sentido, si le soy sincero, no salgo demasiado de casa. Y cuando no estoy en casa, suelo estar por la oficina, salvo excepciones.
Cruzó sus brazos, no demoró en presentarse de igual forma.
— Mucho gusto de igual forma, me llamo Severian.
Tenía también la mirada fija, más bien como respuesta a que él también lo hiciera.
— Ah, no. Al menos no que yo recuerde, pero la verdad es que tengo mala memoria.
Oh, entiende. Percibe en el contrario ser bastante inteligente, eso es de lo más interesante.
Su mirada mantuvo fija, con genuina curiosidad. Antes de pecar por incomodarlo, no demoró en expresarse.
— Creo que no nos conocemos, ¿o me equivoco?