Harry Potter y el misterio de los pirómanos en Colombia.
Se necesita una Ley YA, en la que se prohíba hacer proyectos de cualquier tipo (minería, urbanización, infraestructura) en áreas que “misteriosamente” se están quemando a una tasa sin precedentes y en sitios estratégicos.
Vamos a explicar esto otra vez con la mayor paciencia posible, especialmente para quienes realmente están interesados en discutir la evidencia científica seriamente, con sus aportes y limitaciones (que toda evidencia las tiene)
A ver:
1. La evidencia internacional sobre el impacto de los impuestos saludables en la reducción del consumo de bebidas azucaradas y productos ultraprocesados es consistente y robusta. Partamos de eso. Y esto es particularmente relevante porque la segunda parte de la cadena causal (mayor consumo de estos productos → mayor riesgo de obesidad y otros eventos adversos en salud, o menor consumo menor riesgo) ya está ampliamente documentada hace décadas en estudios de cohortes.
Por eso, demostrar que una política reduce su consumo constituye ya evidencia de alto valor para Salud Pública, aun cuando no todos los estudios puedan observar aún directamente la secuencia causal completa hasta los desenlaces clínicos finales.
Más coquito:
Si yo sé que a (el impuesto) lleva a b (reducir consumo), y yo ya sabía mucho antes que b lleva c (reducción del riesgo en salud), es esperable que a impacte c (precisamente vía b).
Existe, entonces una fuerte plausibilidad biológica y epidemiológica de toda la cadena causal porque esa segunda parte de la cadena causal ya es bien conocida, incluso con más detalles al interior se conocen sus mecanismos.
La causalidad en Epidemiología no es algo sencillo.
2. Y sin embargo, ya la evidencia longitudinal que ya permite reconstruir la secuencia completa : impuesto → cambios en consumo → cambios en factores de riesgo → reducción de eventos en salud, también está comenzando a aparecer recientemente. Uno de los desenlaces en los que ya se han observado efectos es sobre el índice de masa corporal, que a su vez constituye un predictor importante de múltiples eventos en salud.
Varios hemos compartido previamente esos estudios.
Esta evidencia es necesariamente más reciente. Los estudios longitudinales (estudios de cohorte) requieren tiempo de seguimiento largos para estudiar isto, ya que, el periodo etiológico o de inducción entre una modificación de la exposición y la aparición o prevención de enfermedades crónicas puede extenderse durante años, e incluso décadas.
Pretender disponer inmediatamente de evidencia sobre desenlaces finales desconoce cómo se genera la evidencia epidemiológica de enfermedades crónicas.
3. Por supuesto que Colombia debe producir su propia evidencia y evaluar rigurosamente los impactos de estas medidas. Esa evaluación es necesaria y debe hacerse (ese fue el llamado que hace @asocepic (ver segundo post) y del @ColegioMedicoCo)
Pero los resultados de estos estudios, particularmente sobre desenlaces crónicos, tomarán años por las mismas razones expuestas anteriormente.
Muchas decisiones de Salud Pública se adoptan y se mantienen inicialmente con base en evidencia internacional sólida, precisamente porque esperar décadas para disponer de evidencia local sobre toda la cadena causal puede significar posponer intervenciones potencialmente beneficiosas. Esto no reemplaza la evaluación nacional, la hace indispensable como siguiente paso. Esa evaluación requiere una inversión importante y debe hacerse con rigor.
4. Finalmente, nadie debería plantear que los impuestos saludables son una intervención aislada o suficiente. Deben formar parte de un paquete mucho más amplio de políticas de Salud Pública.
También debe evaluarse cómo funciona en un contexto dado.
Hay más medidas, pero tampoco puede sobreestimarse el papel de lo meramente “educativo”, como si las elecciones alimentarias de la gente ocurrieran en el vacío. Una política seria contra la obesidad debe actuar sobre los determinantes estructurales de una sociedad obesogénica: precios, disponibilidad, publicidad, entornos alimentarios y demás condiciones que moldean las decisiones individuales.
Ver comunicado de @asocepic en segundo post.
¿Tienen dudas?
Consulten a las sociedades científicas.
En la época de mi abuela no había ideología de género
Por: @danysernam
En la época de mi abuela no había ideología de género.
De hecho, casi no se hablaba de género.
Las niñas no conocían su cuerpo. No se podían decir los nombres de los órganos sexuales y mi mamá, a hoy, sigue diciendo “Dani, con esa camisa se te ven los cositos” cuando se refiere al pezón.
En esa época tampoco se hablaba de la menstruación, ni de los ciclos, ni de cómo nacían los bebés.
De hecho, mi abuela me contó que el día antes de su matrimonio, mi bisabuela la llevó donde un cura que le dijo que debía cumplir con la “obligación marital”, sin saber ella a qué se refería.
También me contaba que los hombres perdían la virginidad en burdeles, práctica que, creo, todavía es común, muchas veces incitada por sus propios amigos y familiares.
Me contó también que cuando salió la pastilla anticonceptiva, a pesar de que ella no quería tener más hijos, era pecado. Y que más de una vez los maridos, y por supuesto las esposas, contraían enfermedades de transmisión sexual porque no se usaban condones y ellos tenían una vida más libertina.
Ese era el mundo en el que crecieron ellas.
Y, de alguna manera, ese también era el mundo que heredamos.
Mis papás son muy devotos y por eso estudié en un colegio católico. Ellos creían que allí, además de la educación académica, recibiríamos también formación en valores y, supongo, algo de educación sexual. En la práctica, básicamente nos explicaron el sexto mandamiento: “no tendrás pensamientos ni deseos impuros”. También nos dijeron que había que llegar vírgenes al matrimonio y nos entregaron a cada una un carnet de castidad.
Recuerdo que llegábamos todas a confesarnos después de ver Mi gorda bella y Rebelde, novelas que la red de papás católicos quería censurar.
Años después nos enteramos de que el fundador del colegio tenía cientos de denuncias por acoso sexual a niñas, niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad e indefensión.
Dudo que no se supiera el sexto.
Por eso me cuesta tanto escuchar hoy que hay que proteger a los niños de la llamada “ideología de género” evitando que aprendan sobre su cuerpo, sobre sexualidad o sobre las diferencias entre las personas.
Porque yo ya conozco ese mundo.
Y no creo que eso haya protegido a nadie. Al contrario.
Creo que el conocimiento protege mucho más que el silencio.
Hoy les digo a las Vivians y a quienes creen que, para proteger a los niños de la llamada “ideología de género”, hay que evitar que aprendan sobre su cuerpo, su sexualidad, sus límites o las diferencias entre las personas, que por amor de Dios, no les quiten conocimiento.
Enséñenles a conocerse, a cuidarse y a decidir. A entender que su cuerpo es suyo, que pueden decir que no y que nadie tiene derecho a hacerlos sentir obligados, ni siquiera por amor.
Que puedan elegir a sus parejas y entender que amar también es cuidar, respetar y respetar las decisiones del otro. Que no tengan que cumplir las expectativas de la profesora, de la abuela, de sus amigos, de su pareja, ni siquiera las nuestras.
Porque las reglas rígidas, el desconocimiento sobre una dimensión tan importante del ser humano como la sexualidad y los discursos de miedo no protegen a nadie. Al contrario, llenan la crianza de culpa, vergüenza e incertidumbre.
Que bueno sería que supieran más de lo que supimos nosotros. Y que tengan la libertad y las herramientas para decidir por ellos mismos, no la obligación de cumplir lo que otros imaginaron para ellos.
Hemos dado las batallas más duras junto a @JFernandeznino. La pandemia nos exigió el mayor reto en salud pública, y por dos años y medio la construcción de un modelo basado en Atención primaria Social, definiendo la verdadera respuesta preventiva a los ciudadanos. La salud pública al más alto nivel.
La academia nos lo arrebata y desde allí seguirá aportando al bienestar de todos los colombianos.
Es un honor y un aprendizaje único trabajar con uno de los mejores salubristas del país.
El reencuentro será inevitable.
Lo he dicho desde 2017, y lo diré en 2027:
Ningún indicador básico de Salud Pública es alcanzable en Colombia sin la inclusión social, económica y cultural de los migrantes.
La regularización migratoria es positiva no sólo para los migrantes sino también para la sociedad receptora. Favorece el aseguramiento, el empleo formal y la inclusión, aprovechando el capital humano de la migración.
Garantizar el acceso a servicios sociales y de salud, genera bienestar colectivo, al tienpo que reduce los costos para el sistema de salud de las atenciones por complicaciones evitables.
El costo humano y económico de la exclusión es mucho mayor que el de la inclusión.
Nadie debe ser crimininalizado por huir de una dictadura. La mayoría de migrantes sólo buscan una oportunidad.
Criminalizar el estatus migratorio aumenta la vulnerabilidad y la exclusión.
Ninguna persona es ilegal
Un hilo muy importante sobre las donaciones y ayudas. Ayer entrevisté a uno de los coordinadores operativos de la Cruz Roja y recomendó cosas muy valiosas.
Bogotá está lista para ayudar a las ciudades más afectadas por el temblor. Ya están listos 100 rescatistas para ir a CATAM y dirigirse a las ciudades que el Gobierno Nacional priorice.
En Bogotá no se reportan daños estructurales graves, por lo que nuestras capacidades están al servicio del país.
Nos solidarizamos con las ciudades afectadas. Seguiremos atendiendo esta emergencia y ayudando con lo que sea necesario.
Pedí a la Policía los microdatos de TODOS los delitos de Barranquilla desde 2018: 161,160 registros con fecha, hora y barrio.
Resultado: se puede saber dónde caerán los próximos casos — y hay un plan para anticiparse con la fuerza que ya tenemos.
Hilo 🧵
Yes, those photos you’ve seen are real.
More than 18 years ago, a baby named Lamine Yamal and his mom Sheila met Lionel Messi at a UNICEF fundraising photoshoot.
Today, their achievements on the pitch inspire millions. Off the pitch, both Messi and Lamine Yamal use their voices and platforms as UNICEF Goodwill Ambassadors to support and advocate for children around the world.
The goal? That every child survives, thrives, and fulfils their potential.
We are proud to have them on our team.
Credit: Joan Monfort