El hombre lobo en España. El mito frente a la Inquisición Española.
España tuvo sus propios hombres lobo mucho antes de que el cine los reinventara. En el noroeste tenemos, con gran arraigo en el folklore hasta nuestros días, al lobishome y al home llobu, entre otras figuras. La creencia más extendida decía que el séptimo hijo varón seguido, sin ninguna niña de por medio, o el que nacía en Nochebuena o en Viernes Santo, cargaba con una maldición que lo obligaba a convertirse en lobo. Para transformarse se revolcaba en la tierra, y luego corría los montes de noche durante siete años, hasta que otra vuelta sobre el suelo, o una herida a tiempo, rompía el hechizo.
Se trata, como vemos, de un mito vivo, con sus reglas y hasta sus remedios, como el de que un hermano mayor apadrinara al niño para librarlo de la fada, la maldición. Y esa creencia, la de que un vecino cualquiera podía correr las noches en figura de lobo, acabó un día delante de un tribunal y ahí es donde España tomó un camino muy distinto al del resto de Europa.
Este brasero encontrado en 1831 en la “casa del fauno” de Pompeya les resultará familiar a los que hayan seguido recientemente las excavaciones en el yacimiento (post) tartésico del Turuñuelo
- ¿De qué se le acusa?
- De convertir el agua en vino y multiplicar panes y peces.
- ¿Qué tipo de vino?
- Tinto.
- ¿Tinto con peces? LIBERAD A BARRABÁS.
@alex_alergia@velardedaoiz2 Un amigo muy deportista me explicó hace poco que hay dos tipos de futbolistas. Unos practican el fútbol porque se les da bien, tienen aptitudes para ello. Otros futbolistas simplemente aman el fútbol.
Van 11 días de Copa del Mundo y los cárteles en México han dado un mensaje claro: prefieren explotar el Mundial —venta de drogas recreativas, tráfico de fayuca, extorsión, fraudes— que boicotearlo.
Como a cualquier empresa criminal, les conviene un torneo que genere millones.
Curioso: según un estudio, las personas que no tienen puntos de referencia visibles (como el sol o la luna), no pueden caminar en línea recta y terminan dando vueltas sin darse cuenta.
Los investigadores pidieron a nueve personas que caminaran en línea recta durante varias horas: seis en un bosque alemán y tres en el desierto del Sahara. Llevaban GPS para registrar sus trayectorias. Los resultados fueron que cuando el cielo estaba nublado o era de noche (sin sol ni luna), los caminantes terminaban haciendo círculos, a veces cruzando sus propios pasos. En cambio, cuando podían ver el sol o la luna, lograban mantener una dirección bastante recta.
En un segundo experimento, 15 personas caminaron con los ojos vendados y formaron círculos aún más pequeños (de menos de 20 metros de diámetro), alternando a veces de dirección.
La conclusión es que caminar en línea recta es mucho más complicado de lo que parece y requiere señales ambientales (como el sol). Por eso, si te pierdes, es muy recomendable llevar brújula, GPS o mapa, y usar trucos como fijarte en el musgo de los árboles o la posición del sol. De lo contrario, es fácil terminar dando vueltas en el mismo lugar.