Os traduzco:
“Si hubiera sido un alemán, rubio y cristiano, hubiéramos hecho campaña contra el odio a nivel internacional, pero como ha sido un inmigrante musulmán no se puede politizar.”
En enero de 2002, mientras millones de familias miraban cómo se pulverizaban los ahorros de toda una vida, este sujeto orquestó desde el poder el mayor atraco de la historia argentina moderna. Era presidente de la Unión Industrial Argentina y lo pusieron de primer ministro de Producción del país.
Su obra maestra fue la pesificación asimétrica, una estafa de manual con las víctimas y los beneficiarios elegidos de antemano. Al ahorrista que había confiado sus dólares le devolvieron 1,40 pesos por cada uno. A las grandes empresas endeudadas en dólares, esas mismas que Mendiguren representaba desde la UIA, les licuaron las deudas uno a uno.
Le arrancaron más de treinta mil millones de dólares del bolsillo al que ahorró para regalárselos al que especuló, se endeudó y perdió. No fue un error de gestión. Fue un robo diseñado, firmado y ejecutado por el propio beneficiario, que después tuvo la desfachatez de pararse frente a las cámaras a repetir que él "apagó el incendio", cuando fue uno de los que lo prendió. Y acá viene lo verdaderamente repugnante. En cualquier país serio este hombre habría terminado preso. En la Argentina lo condecoraron. Diputado nacional, presidente del BICE, secretario de Industria, siempre bajo el paraguas protector del kirchnerismo, que lo recicló una y otra vez porque los suyos jamás pagan. Ningún estatista fue tan blindado ni tan mimado por el poder de turno. Y no creas que su daño se agotó en 2002, porque este magnate textil, vicepresidente de la cámara de la indumentaria, es uno de los grandes capos del lobby proteccionista que clausuró las fronteras a cañonazos para que ningún argentino pudiera comprar barato. Por su culpa y la de toda su casta pagabas por una remera o un par de zapatos nacionales, berretas, más caro que por una primera marca importada.
Mendiguren nunca defendió a la industria argentina ni a un solo trabajador. Defendió su privilegio y el de su rosca, primero con el ahorro que te robó y después con el arancel que vacio tu bolsillo.
Este pseudo historiador facturó una locura en las ultimas 2 decadas tratando de genocida a Roca y diciendo que exterminamos a los negros en la guerra.
La serpiente está cambiando de piel.
Cientifico CONICET : en Argentina son todos racistas, si sos negro no conseguis trabajo, tenemos que pedir perdon
Inmigrante de cabo verde : yo hace 50 años que vivo aca y nunca paso eso
Cientifico : Falso
"Estuve saliendo con un turro, una vez me quedé a dormir en su casa y le encuentro entre medio de la ropa un arma… UN POCO ME CALIENTA"
Instinto de supervivencia CERO. Volvimos a la programación habitual.
Podriamos aprovechar también para mandar a Greenpeace, Amnistía Internacional y todas esas ONGs británicas enemigas de la Argentina a la re concha de su puta madre