Qué decepción cuando comprás algo dulce o de panadería y cuando lo probás se nota que no está hecho en el día los gordos nos damos cuenta por favor nos cagás la tarde
la gente con los buzos en la mano, de remera, de saquito fino, esbozando una sonrisa por la calle, ACÁ ESTAMOS SEÑORAS Y SEÑORES, PASEN, BIENVENIDOS A LA ALEGRIA, BIENVENIDOS AL INICIO DE LA PRIMAVERA
Qué privilegio poder correr, pagar un gimnasio, comprar comida saludable, tener un trabajo, pagar las cuentas, tener piernas que caminan, ojos que ven y una mente que funciona.
No sé a quién le haga falta leer esto, pero vuelve a romantizar tu creatividad. Escribe, hornea, decora, baila, fotografía, pinta, crea. Haz cosas que te emocionen, aunque nadie las vea. No todo lo que haces tiene que ser útil; algunas cosas simplemente tienen que hacerte felíz.
Hay noticias que uno nunca quisiera recibir.
Hoy quiero recordar a Federico Amorós, joven docente, compañero del Consultorio Jurídico de Facultad de Derecho
Federico fue de esas personas que dejan huella sin necesidad de hacer ruido. Un abogado comprometido, un docente generoso y, por encima de todo, un compañero entrañable.
Compartimos esa tarea tan especial que significa el Consultorio: escuchar, acompañar y tratar de que el Derecho sea una herramienta concreta para ayudar a quienes más lo necesitan. Allí supe de su sensibilidad, su compromiso y su enorme calidad humana.
La Facultad y el Consultorio fueron lugares que nos unieron, pero lo que queda trasciende cualquier ámbito académico: los momentos compartidos, el intercambio generoso, el afecto y el recuerdo de una gran persona.
Nos costará mucho aceptar que ya no nos cruzaremos por los pasillos del Consultorio.
Gracias Fede por el camino compartido.
Hasta siempre!
Te vamos a extrañar.
Creo que una de las experiencias más conmovedoras de la vida es descubrir que alguien disfruta genuinamente de tu presencia. No de lo que le das, ni de tus logros. Solo de ti, de tus pensamientos, de tu energía y de tu existencia.