"es que un piso en el centro no puede costar 500€ al mes" pues nada amore sigue defendiendo que cueste 4000€ y solo lo pueda pagar el explotador de tu jefe mientras tu te haces 2 horas de renfe diarias para ganar 1300€ al mes ❤️
imaginate casarte, tener hijos, que te de una enfermedad terminal, fallecer y que cuando tu marido le cuente a tus hijos cómo te conoció les diga che creo que en realidad el amor de mi vida era mi mejor amiga que nunca me dió bola y que de paso es la ex de mi mejor amigo
uma seria excelente se você tem 15 anos
daí você cresce e vê que o Ted é um merda e a Lily é uma ridícula, a Robin uma insuportável e as únicas pessoas que prestam nessa série toda são o Marshall e o Barney
O foda de estar em uma relação tóxica é que rola uns momentos tão bons e profundos as vezes que vc acaba pensando que vale a pena toda a parte ruim em troca de uma pequena parte boa
No sois capaces de entender, ni entenderéis jamás que si en Euskal Herria tenemos mejores condiciones laborales que en el resto del Estado es precisamente gracias a nuestra conflictividad laboral.
Nadie nos ha regalado nada.
Mi exnovia siempre me decía que yo era “difícil de leer”.
Yo me reía.
Pensaba que era una de esas frases de pareja que no significan mucho.
Como cuando te dicen terco.
O distante.
O complicado.
Nada grave.
Yo no gritaba.
No celaba.
No mentía.
Solo era reservado.
Eso decía yo.
Cuando terminamos, le pregunté la razón.
Me dijo algo tan simple que me molestó.
—Nunca supe qué lugar ocupaba en tu vida.
Me defendí al instante.
Le recordé viajes.
Regalos.
Favores.
Tiempo juntos.
Ella me escuchó sin interrumpir.
Y después dijo:
—Sí. Pero nunca me dijiste lo que sentías. Nunca celebraste amarme en voz alta. Siempre parecía que estabas conmigo… pero listo para irte.
Me quedé pensando en eso durante meses.
Luego empecé a revisar mensajes antiguos.
Era verdad.
Yo respondía con lógica cuando ella necesitaba ternura.
Con hechos cuando pedía palabras.
Con presencia física cuando buscaba certeza emocional.
No era frialdad total.
Era algo peor:
amor a medias traducido en un idioma que solo yo entendía.
Y aprendí tarde algo brutal:
sentir mucho por dentro sirve de poco…
si la otra persona tiene que adivinarlo todo.
Mi exnovia siempre me decía que yo era “difícil de leer”.
Yo me reía.
Pensaba que era una de esas frases de pareja que no significan mucho.
Como cuando te dicen terco.
O distante.
O complicado.
Nada grave.
Yo no gritaba.
No celaba.
No mentía.
Solo era reservado.
Eso decía yo.
Cuando terminamos, le pregunté la razón.
Me dijo algo tan simple que me molestó.
—Nunca supe qué lugar ocupaba en tu vida.
Me defendí al instante.
Le recordé viajes.
Regalos.
Favores.
Tiempo juntos.
Ella me escuchó sin interrumpir.
Y después dijo:
—Sí. Pero nunca me dijiste lo que sentías. Nunca celebraste amarme en voz alta. Siempre parecía que estabas conmigo… pero listo para irte.
Me quedé pensando en eso durante meses.
Luego empecé a revisar mensajes antiguos.
Era verdad.
Yo respondía con lógica cuando ella necesitaba ternura.
Con hechos cuando pedía palabras.
Con presencia física cuando buscaba certeza emocional.
No era frialdad total.
Era algo peor:
amor a medias traducido en un idioma que solo yo entendía.
Y aprendí tarde algo brutal:
sentir mucho por dentro sirve de poco…
si la otra persona tiene que adivinarlo todo.