Nunca he escrito por aquí, aunque si leido durante mis 3 años en la infertilidad. No sé si haré daño a alguien por utilizar el #infertilpandy pero quiero recordar que el 4 de junio es el día de la infertilidad y me apetece contaros un poco mi historia. Ahora soy #infertilmami
Qué hacer (y qué NO) si te sorprende un incendio forestal como el de Los Gallardos (Almería).
En este trágico suceso, varias personas fallecieron al huir por caminos no oficiales como ramblas. El fuego avanzó a gran velocidad. La principal lección: sigue siempre las indicaciones oficiales. No improvises. 👇
Jessica, la chica violada por la manada, ha perdido el miedo y ha dado el paso.
Gracias a @SarahPerezSanta, Cristina Fallarás o @menoscanas.
Juntes som mes fortes.
El miedo ha cambiado de bando.
Este hombre se llama Mohamed Bzeek, vive en California y esa niña que tiene en brazos murió pocos días después de que le hicieran la foto, también en sus brazos. No era su hija. Era uno de los diez niños que han muerto bajo su cuidado. Porque Bzeek es padre de acogida y solo acoge a niños en estado terminal, para que no mueran solos.
Nació en Trípoli en 1954, antes de irse de Libia corría maratones. En 1978 entró en Estados Unidos con un visado de estudiante y allí se quedó. Vive en Azusa, una de esas localidades del extrarradio de Los Ángeles por donde circulan camiones y donde las casas tienen una pinta genérica, agrupadas sin llamar la atención.
En 1989 conoció a Dawn Rowe, que ya era madre de acogida desde principios de los ochenta, se casaron y empezaron a acoger juntos. En 1995 tomaron la decisión de dedicarse exclusivamente a niños con enfermedades terminales, los que nadie quería.
Me pregunto cómo fue ese momento exacto en que dos personas se sientan en una cocina y deciden que van a abrir su casa a los niños que se mueren, y en cómo esa decisión se toma, sin actas, sin nada que la registre, y sin embargo organiza el resto de una vida.
La primera niña que murió en su casa tenía un año, espina bífida, parte de la columna le crecía fuera de la piel. Murió el 4 de julio de 1991, mientras Mohamed se duchaba y Dawn preparaba la cena, él recuerda haber salido del baño y haber encontrado médicos en su salón. Lloró tres días.
Desde entonces ha acogido a unos ochenta niños, diez han muerto en sus brazos. El condado de Los Ángeles, cuatro millones de habitantes, lo llama cuando no hay nadie más. Lo llaman el padre de último recurso.
Muchos llegan sin nombre, nacen en hospitales y los abandonan, las familias no los nombran y en el papel pone "Baby boy", "Baby girl". Mohamed los nombra, les pone un nombre antes de que mueran.
Un nombre es gratis, cuatro sílabas, pero ese gesto, cuando se pone el nombre, decide si un niño que vivirá tres semanas existirá como persona o como registro administrativo.
Su hijo biológico, Adam, nació con osteogénesis imperfecta y enanismo, se ha roto casi todos los huesos del cuerpo. Dawn murió en 2015 de una enfermedad pulmonar y desde entonces Mohamed sigue solo, solo puede ocuparse de un niño a la vez. Cuando un periodista del Los Angeles Times entró en su casa en 2017 cuidaba de una niña de seis años con microcefalia, ciega, sorda, pies zambos, caderas dislocadas, no movía brazos ni piernas, tenía convulsiones. La había recibido con siete semanas de vida y le habían dicho que viviría unos meses. La sostenía durante las convulsiones y le hablaba aunque no oyera.
Sé que no puede oír, sé que no puede ver, pero le hablo, tiene sentimientos, es un ser humano.
En 2016, a Bzeek le diagnosticaron cáncer de colon, le pidió tiempo al médico, no puedo operarme todavía, tengo a un niño en casa que es terminal y tengo a mi hijo, que es discapacitado, no hay nadie más para ellos. En el hospital, ingresado, solo, dijo que por primera vez entendió lo que sentían los niños que cuidaba. Si yo a esta edad estoy asustado, cómo estarán ellos. Se operó y siguió.
Bzeek es musulmán practicante. Su historia se hizo internacional en febrero de 2017, justo cuando Trump firmó la orden ejecutiva que vetaba la entrada en Estados Unidos a ciudadanos de siete países de mayoría musulmana, Libia era uno de ellos. Ese mismo mes, en Azusa, el único padre de acogida de toda la ciudad de Los Ángeles dispuesto a llevarse a casa a los niños terminales era un libio musulmán.
Aunque mi corazón se rompa, dijo una vez, la muerte es parte de la vida, estoy con ellos hasta el final, los conforto, los quiero, quiero que sientan que tienen una familia, que tienen a alguien. Que no están solos.
@javiercalvola@cantabriaes El ayuntamiento me pasó con recogida de podas, podas me dijo que montes. En montes me han pasado con 8 personas y no he conseguido nada. Y mare una solicitud con sanidad vegetal. Al final estoy esperando un presupuesto de una empresa pq necesito un certificado. Todo facilidades.
Todas estas llamadas he tenido que hacer, de momento, para ver donde tenemos que llevar la palmera que hemos podado con el picudo rojo. Aún sin respuesta, porque no paran de darme teléfonos y nadie en montes sabe quién gestiona esto. ¿Qué hago? ¿Lo tiro donde cuadre? @cantabriaes
@aytopielagos Toda mejora bienvenida. Pero los vecinos de Barcenilla necesitamos acera que una a puente arce. Personalmente no tengo acera para salir de mi casa, salir con mis hijos de paseo o necesidad es un riesgo constante. Adjunto fotos del peligro, sumado a que no hay iluminación ninguna.
El Gobierno de Cantabria que preside Buruaga (PP), promocionó en enero, en FITUR 2026, las pasarelas y mirador de El Bocal de la senda costera, unas infraestructuras turísticas impulsadas por su partido en 2014, que hoy, después de la tragedia del martes, están precintadas.
Cuentas desde Madrid, echándole la culpa al Gobierno de El Bocal y el mantenimiento y cualquier santanderino o cántabro sabe como está la cuidad desde hace años.
Las llamas
LA MEDALLA MÁS IMPRESIONANTE DE LA HISTORIA DEL DEPORTE ESPAÑOL 🇪🇸
Le dijeron que era IMPOSIBLE recuperarse para los JJOO tras ser atropellada. Que cómo no iba a pasar por quirófano. Cómo competir con ligamentos rotos!
¡Y Ana Alonso es bronce olímpica!