Oiga rarísimo que ningún medio de comunicación le está poniendo la lupa a las regiones que fueron destrozadas por el terremoto, no? El gobierno no habla de cifra total de muertos y heridos, ni de fecha de reconstrucción. Es como si jamás hubiese pasado semejante desastre.
Respecto a la controversia,
Raba acaba de invitarme nuevamente a su programa “Los hombres si que lloran” pero como todo empezó por acá, les voy a contar lo que pienso del trino y del programa… 🧵
que haya más gente preocupada por el evento ese mandado a recoger de westcol que por el abelardo amenazando en televisión nacional a los estudiantes de la universidad pública explica perfectamente el porqué este país está en la mierda
Nunca pensé que tendría un hit tuit por lo de Karina, pero aprovecho para decir que estar embarazada no exhime moralmente a nadie. Y esta foto tan espantosa raya en la pedofilia
La frase “¡Viva Cristo Rey!” tiene historia, y no es una historia inocente. En Colombia, durante La Violencia, bandas conservadoras salían a perseguir y a matar liberales (también creyentes católicos) bajo ese mismo grito, con el respaldo de púlpitos que llamaban a “defender la religión” de sus enemigos políticos. Nada tenía que ver con la religión porque todos, unos y otros, eran católicos y creían en el mismo Dios. Laureano Gómez usó esa frase como consigna. En España, el dictado Franco la convirtió en el lema del nacionalcatolicismo para justificar la represión de republicanos y opositores que dejó muchos muertos en el camino.
Que hoy un presidente colombiano cierre sus discursos con esa misma frase no es un simple gesto de fe personal de quien antes se enorgullecía de ser ateo y de preferir rendirle tributo al diablo que a Dios: es reciclar un símbolo que en nuestro propio pasado sirvió para deshumanizar al adversario político y justificar la violencia y la persecución contra él.
Colombia es un Estado laico, y esa laicidad no es un detalle jurídico menor: es la garantía de que todos los credos (católicos, protestantes, judíos, musulmanes, ateos, agnósticos) tengan el mismo lugar frente al poder. Un jefe de Estado que habla en nombre de todos los colombianos debe representar esa neutralidad en cada acto y en cada discurso, y debe cuidar sus palabras. Exigir respeto por todos los cultos no es anticlericalismo: es la condición mínima para que ningún colombiano se sienta excluido por quien debería representarlos a todos.
Líderes muy violentos han utilizado esa frase en el pasado para perseguir a sus opositores. Ojalá Abelardo entienda que por esa vía solo logrará seguir dividiendo un país que ya de por sí está partido en dos. Debería poner de su parte. ¿En serio es mucho pedir?