Soy una persona muy observadora, así que sí; sí escuché, sí lo vi, sí me di cuenta, sí lo capté, si lo noté, sí lo presentí, SÍ supe lo que pasaba, SÍ lo vi venir. Que haya decidido quedarme en silencio, es algo completamente diferente.
No te fuiste. Estás en cada rayito de sol que me pega en la cara cuando el sol se va escondiendo, de esos que se disfrutan. En cada vientito suave, de esos que son una bocanada de aire fresco. Estás en cada flor con aroma dulce. En cada día. Jamás te fuiste, ni te vas a ir.
Los tiempos de Dios no sólo son perfectos: son justos, sabios y siempre llegan cuando el corazón está listo para agradecer lo que un día pidió llorando.