Lo más amable que hace la literatura es recordarte que tus pequeños sentimientos peculiares siempre han existido. Alguien, en algún siglo, se sintió igualmente confundido por el amor, aburrido por la sociedad, cansado de actuar y hambriento de significado.
me encantó cuando leí a alguien decir que debería existir el opuesto del suicidio: una palabra para reconocer el momento en el que una persona decide, de forma abrupta, comenzar a vivir