Me gustas
especialmente los lunes.
Los viernes es demasiado fácil.
Hay vino. Hay música.
Hay picardía.
Hay ciudades encendidas
haciendo la mitad del trabajo.
Pero quererte un lunes
tiene algo más serio.
Quererte con sueño.
Con pendientes.
Con mensajes sin contestar.
Con una maleta mal cerrada
y la semana entera esperando
para jodernos los planes.
Eso sí me parece amor.
Acabo de leer un post que decía que el duelo es como el glitter. Que al principio está en todos lados y eventualmente lo encontrás en lugares random, pero que nunca se va del todo.
Lo más amable que hace la literatura es recordarte que tus pequeños sentimientos peculiares siempre han existido. Alguien, en algún siglo, se sintió igualmente confundido por el amor, aburrido por la sociedad, cansado de actuar y hambriento de significado.