Creo que si pierdes un #Mundial, siempre tendrás otra oportunidad para volver e intentarlo. Pero si el mundo entero se lleva la peor imagen de ti como país anfitrión, eso no se recupera tan fácilmente.
Y lo más preocupante es que la permisividad de sus autoridades frente al irrespeto, el acoso y la violencia hacia un país visitante, termina enviando un mensaje peligroso: que todo vale. Al final, el daño no solo afecta a quienes lo viven, sino también a la imagen de un país que tenía la oportunidad de ser recordado por su hospitalidad y un gran equipo en la cancha.
Japón perdió un partido y quedó fuera del Mundial, pero salió con algo intacto: la grandeza de su cultura.
México podrá ganar o perder, eso es fútbol. Pero ir a hostigar a una selección en su hotel no es pasión: es miseria.
Unos recogieron su basura. Otros la mostraron al mundo