No solo hiciste llorar a mi versión adulta, también hiciste llorar a mi niña interior. Le hiciste revivir el abandono, volver a sentirse insuficiente. Pero eso fue mi culpa: un día te conté mi historia, te hablé de mis heridas, te di las armas para destruirme, y tu las utilizaste
el diablo no pudo alcanzarme, entonces me castigó haciéndome ver cómo el hombre por el que me arrancaba el corazón, no fue capaz de esforzarse para no perderme.
Gracias por irte.
Aunque yo quería quedarme, entendí que el amor no se mendiga.
Gracias por no escribir, porque aunque cada noche esperaba tu mensaje, aprendí que quien te quiere, te busca.
Gracias por tratarme mal, porque al final fui yo quien descubrió su verdadero valor.
Hice todo el ruido que pude. Grité hasta quedarme sin voz, expliqué lo inexplicable, hablé cuando sentí que dolía demasiado. Pedí, insistí, me despedí una y mil veces pensando que tal vez, eso sería suficiente para que algo cambiara, pero física y mentalmente ya no podía más.
No vuelvo a sostener un vínculo que no sepa comunicarse. Te molesto algo? Te dolió algo? Te incomoda algo? Te quieres ir? Me lo dices y vemos que podemos hacer al respecto pero adivino aún no soy, discúlpame.
estás sola, sin novio, sin ayuda, sin plan B, sin distracciones. Solo vos y tus ganas de salir adelante, enfocada en arreglar tu vida. No lo sabés todavía, pero ya estás ganando