[| Me retito un ratito, amistades. Si gustan pueden citarme ! Es que me ocupé y perdón x no poder rolear con los demás ☹️ estaba con muchas cosas a la vez
empujoncitos, mirando con el ceño fruncido a Takeuchi.
—Ya, ya, voy. ���Arrastrando los pies, echó a andar al puestecito, abrazándose a si misma—. Me vas a dejar seca, no tengo tanta plata.
En cuanto reacciona, ella ya se encontraba en tierra firme, plantada sobre el suelo. Su cabeza alzó al cielo para observar los fuegos artificiales explotando en múltiples colores que formaban bellas flores arriba del cielo nocturno. Medio abstraída en ello, apenas reaccionó a los
¡Se llevó un pez gordo colorido! Contenta, lo alza en su bolsita transparente llena de agua, observándola con la cara atontada, perdida en la belleza de sus colores múltiples.
—Te llamaré… Hajime.
—Buah, no quería verme interesada…, Phoebe. Pero. ¿Sabes? —La miró quietamente, el maquillaje corrido en sus párpados fomentaba la apariencia desprolija de la checa—. Aprecio que me invites a un daikiri, me gustan. Las fresas también. Gracias, de antemano. —Le guiña un ojo.
vocalizaciones atropelladas—. Envidioso el que nos critique. —Agregó, sutilmente deslizando un dedo sobre el hombro opuesto—. Hay uno a la vuelta, de allí vengo. El sake estaaaá requete fermentado. Recomiendo, Take.
Disfrutó de la vuelta, el mundo girando al rededor de ella con total rapidez. Desde su punto de vista, en estado de embriaguez, giró en un parpadeo, quedando más o menos mareada. Pero aquello no le borró la sonrisa atontada de la boca.
—Y eso a quién le importa. —Murmuró entre
¡Ojito, ojito! Ella también quiere intentar atrapar a su propio pececillo. Le hace falta tener una mascota en su monótono y gris apartamentucho. Si atrapa uno o se le muere o sí se le muere.
Se arma de una red para probar suerte. @STAFFOVERCLOCK
— ¿Ah, no? —Parpadeó, el rulito recién hecho se deshizo volviendo a su estado liso natural—. N-no era por eso… —Sí, sí era. De todos modos, debía admitir que Phoebe le parecía atractiva—. Me conformo con lo que sea, siendo honesta. Mientras sea alcohol y esté fuerte.
¿Cómo iría a morir aplastado un hombre de metro noventa y fracción, que le dobla en estatura y peso a ella? Al menos, por su complexión la tenía difícil.
Entre risillas agudas, las manos de la rubia se afianzaron alrededor del cuello adverso; sin estrangularlo.
—Al atraparme
tenías que darme una vueltecita como en las películas. —Sus ojos celestinos brevemente encuentran el único visible carmín de Takeuchi, apartando la mirada tras breve contacto. Ella apoyó la cabeza sobre el hombro, su pelo corto se deslizaba en la tela de la yukata—. Cuenta que
— ¡Take, qué bien estuviste! ¡Lamento no votar por ti, pero quiero que sepas que te quiero! —Se abalanzó sobre el chico, con extremidades extendidas para ser atrapada entre los brazos del albino; obligándolo a ello. Estaba un poco tomada, cabe destacar.