"...la mitad del mundo es Cádiz
y la otra mitad, Sevilla.
Cádiz, Sevilla, Sevilla y Cádiz,
yo he visto el mundo, primo
y eso es lo que hay"
Camarón, Rocío Jurado, Tomatito y Curro Romero...¡Alegría!
"gracias a mi familia, mi futura familia, mis padres, mi madre, mis hermanos, mis amigos, gracias por amarme y apoyar mis decisiones, mis miedos y por enfrentarlos conmigo, nunca olvidaré el día de hoy, los amo"
llorando con miley que persona tan bella y angelada
como vas subirte al escenario referenciado hannah montana la película y hacer una versión tan buena de best of both worlds con coreo y tanta energía, hasta suena más rockera con su voz actual esto es un SUEÑO
Aun estando a miles de kilómetros, he sentido al pregonero y su carnaval, tan cerca, que me siento en Cai. Y es que, quien no lo sepa… En Cádiz el año no empieza en enero, empieza cuando suena un tres por cuatro en febrero.
El carnaval no es una fiesta: es una forma de respirar. Es la esquina que se convierte en escenario.
Quien ama el carnaval ama la verdad disfrazada. Ama esa valentía que se canta en grupo, esa ironía que acaricia y pellizca a la vez. Allí las penas se vuelven estribillos y las injusticias, pasodobles que erizan la piel.
El carnaval de Cádiz es un te quiero dicho en una comparsa, una risa envuelta en chirigota. Es el corazón latiendo al tres por cuatro, la pena hecha copla y la alegría compartida.
Y cuando termina, no se va: se queda latiendo bajito, esperando otro febrero, para volver a recordarnos quiénes somos.