En el camino al éxito, el ruido (positivo o negativo) es inevitable. Significa que estás impactando. El verdadero fracaso no es la crítica, es la irrelevancia de no dar ni de qué hablar. #LaCriticaConstruye
Creer en los políticos es cómo creer en “el amor verdadero” de tu ex.
Dejen de polarizar y creer en las mismas promesas de cada 4 años. #ningunpoliticosirve
A mí no me importa que haya sido el espectáculo más visto en la Historia del Superbowl.
Tampoco me importa que la dicción de Bad Bunny no sea perfecta y que de lo que canta, se le entiende un mínimo porcentaje.
Me da igual que haya ganado un Grammy al Mejor Álbum del año.
No me gusta la música actual. No me hace sentir y no por eso voy a criticarla con insultos y mucho menos voy a juzgar a la gente a la que sí le gusta.
No soy un ser omnipotente y jamás voy a tener la verdad absoluta cuando dé mi opinión.
Durante la última semana leí cientos y cientos de insultos para Bad Bunny. No sabía que en el planeta existían tantos millones de expertos en música.
No hice ni medio comentario al respecto. Opinar sobre algo que no conozco, me parece un acto monumental de ignorancia y lo que sí lograron todos los que hicieron pedazos a Benito, fue que me diera muchísima curiosidad lo que haría en el medio tiempo del Superbowl.
No, entendí el 90%, pero me identifiqué con los lugares comunes (llámenles clichés si quieren, no me importa) de nosotros los latinoamericanos.
Sentí la música.
¡Me encantó ver a la que para mí es la cantante más camaleónica y versátil del mundo cantar salsa!
Aplaudo que otro boricua que logró conquistar al mundo hace ya más de 25 años, haya apoyado a su paisano.
Por el contexto de la política actual de los Estados Unidos, lo de ayer, fue inmensamente trascendente.
La música además de hacerme sentir, me hizo sentir muchísimo orgullo por mis raíces latinas.
No voy a bajar música de Bad Bunny y mucho menos empezaré a escuchar la música que le gusta a las nuevas generaciones, yo me quedo con otro tipo de música que no es mejor, ni peor, pero es la que a mí me gusta y no porque a mí me guste, es la mejor y la de mayor calidad.
Me da lo mismo si lo de ayer es el espectáculo más visto de la historia del Superbowl, también me da igual si Bad Bunny tiene pésima dicción, pero jamás voy a olvidar que un artista al que no conocía, me haya hecho sentir... Y al final del día, el arte o te hace sentir o no te hace sentir y cuando no te hace sentir, no hay razón para sentirte superior y criticar con soberbia y arrogancia.
¿De verdad vamos a seguir creyendo que todo aquel que no piensa, siente y vive como nosotros es un pendejo?
Con razón hay millones de personas buscando refugio emocional en las redes sociales para llenar sus vacíos y en algo mucho peor... ¡En los políticos!
A mí no me gusta la música actual, pero ayer en el medio tiempo del Superbowl, Bad Bunny, Lady Gaga, Ricky Martin, la música y la historia que se contó a través de sonidos totalmente latinos... ¡Me hicieron sentir y mucho!
Señora, ¿pesos o dólares?
Por: @carolinarrietaa
Parece mentira que en Medellín, la ciudad que siempre ha sacado pecho por su industria y por ser uno de los motores más importantes que empuja a Colombia, hoy estemos envueltos en una duda casi existencial: ¿seguimos siendo parte del país o nos estamos convirtiendo en una sucursal del extranjero?
Históricamente, el orgullo paisa se construyó fabricando, produciendo y atrayendo inversión para generar empleo real. Pero hoy la realidad es otra. El turismo, que al principio recibimos con los brazos abiertos como un "alivio" económico, se nos salió de las manos y nos puso frente a una pregunta que ya no suena a exageración: ¿Qué tan cerca está Medellín de pagar todo en dólares?
Al principio todo era optimismo: más consumo, emprendimientos locales llenos y una ciudad vibrante. Pero no estábamos preparados para el costo oculto de este fenómeno. Lo que vivimos hoy es un "dualismo" extraño; es como si en una misma calle convivieran dos economías que no se hablan. Por un lado, el DANE nos dice que una familia necesita unos 8 millones de pesos para vivir cómodamente, una cifra que suena a utopía para la clase media trabajadora, incluso con los ajustes al salario mínimo. Por el otro, vemos una ciudad que empieza a girar en torno al billete verde.
No me hizo ninguna gracia ver que grandes cadenas como el Éxito ya aceptan dólares, o entrar a un restaurante donde la carta solo está en inglés. Eso no es "buen servicio al turista", es una señal de alerta. Es el síntoma de que pasamos de ser anfitriones a ser ocupados en nuestra propia casa.
La sensación es clara: hoy los 40.000 pesos son los nuevos 10.000. Ir al Ara o al D1 por los faltantes del almuerzo se ha vuelto un ejercicio de asombro ante lo poco que rinde el peso frente a una demanda que ya no es nuestra, y ni hablar de salir a un restaurante a comer, ya no recuerdo la última vez donde pagué por un plato menos de 40.000.
El escándalo de los precios de @Airbnb durante los conciertos de Bad Bunny fue solo la gota que rebasó el vaso. Es la muestra de que Medellín se convenció de que aquí cualquiera puede pagar cifras astronómicas. Y lo peor es que, mientras nosotros sufrimos el arriendo, en YouTube se multiplican los videos de extranjeros vendiendo la ciudad como el destino perfecto para "vivir como reyes entre plebeyos" porque todo les parece "barato". Lo que para ellos es una ganga, para el paisa de a pie es un desplazamiento silencioso.
Resulta irónico que hasta la música que nos invita a no irnos de nuestra tierra termine alimentando este círculo vicioso. Nos hemos negado a regular el mercado, pero ¿qué vamos a hacer con los efectos de esta migración? Si no ponemos reglas claras al asentamiento de extranjeros y a la vivienda, la ciudad seguirá expulsando a su propia gente. Medellín no puede ser solo una escenografía bonita para los que vienen de paso; si seguimos así, terminaremos siendo extraños en los barrios que nosotros mismos construimos.
Las fallas de mercado existen y son reales; no son el invento de una postura regulatoria caprichosa. Nos dicen a gritos que establecer reglas claras no consiste solo en buscar menores precios, sino en garantizar condiciones que nos permitan coexistir en esa diversidad que nos conforma como sociedad. ¿Cuándo será esto una prioridad? ¿Cuándo dejará de ser un tema de moda para convertirse en un punto urgente de la agenda social? Quizás reaccionemos justo cuando las columnas de opinión dejen de escribirse en español para pasar al inglés, o cuando, terminemos mirando nuestra propia tierra sin reconocerla, diciéndonos en silencio “seguimos aquí”.
La reforma laboral castiga a quienes generan empleo.
Las pymes no aguantan más carga sin productividad. Multinacionales suben precios para cubrir reforma.Laspequeñas recortan o mueren.
¿Productividad? Ni la mencionan.
Van a empobrecer a quienes dicen defender. #ReformaLaboral
@GustavoBolivar dedíquese a escribir sus narconovelas. Deje de robar al estado. Un candidato a la presidencia debe ser alguien con experiencia y academia en temas de alta gerencia. Usted dedíquese a lo suyo y no entorpezca más el progreso del país .
Urgente 🇨🇴
Daniel Briceño acaba de volver ropa de trabajo a Gustavo Bolívar usando los propios trinos del escritor de Narconovelas
"el que escupe para arriba en la cara le cae"
Brutal trapeada
Un presidente de la República debe saber Gerenciar, además liderar y gestionar con un equipo competente, no con ineptos que solo se culpan entre sí. Sin ejecución efectiva, el resultado es un gobierno nefasto e incompetente. #FaltadeLiderazgo#Gobiernoinepto
Vinicius necesitó 10 minutos de Liga para empezar a provocar y a picar a la grada de Son Moix. Mientras tanto, Lamine Yamal salió ovacionado de Mestalla. Es el claro ejemplo de que si respetas y trabajas centrado, la gente te respeta y te aplaude. #FCBarcelona
11 señales de que la sociedad actual está PODRIDA.
🚨 Advertencia: Algunas podrían ofenderte.
1. Taylor Swift usa su avión privado decenas de veces al año. Pero tú eres el que está acabando con el planeta cada vez que conduces tu coche.
El lunes 25 de julio de 1988, en los estudios de Discos Fuentes en Medellín, se grabó la que sin duda es una de las canciones más icónicas de Joe Arroyo: ‘𝗘𝗻 𝗕𝗮𝗿𝗿𝗮𝗻𝗾𝘂𝗶𝗹𝗹𝗮 𝗠𝗲 𝗤𝘂𝗲𝗱𝗼’. Escrita por el propio Joe y grabada con su orquesta La Verdad, la canción fue incluida en la exitosa producción ‘Fuego En Mi Mente’, publicada meses después.
Este clásico de la salsa colombiana es considerado un himno lleno de sentimiento, en el que ‘el Joe’ expresa su más profundo amor por la ciudad que lo acogió.