A mí me encanta que el trabajo de un analisis parezca tan complejo y profundo y al final el resultado que deja siempre es que se llega a inscribir que: 1. no todo se puede 2. el otro es un enigma 3. no existe la verdad 4. nunca se llega a entender 5. inventá tu cura o te morís
“Sanar” se ha vuelto mandato, otra forma de exigencia, como si el dolor tuviera que transformarse siempre en aprendizaje o la herida en superación.
Sin embargo, algunas marcas también son forma de habitarse, de andar el mundo.
La experiencia del duelo no avanza en línea recta, ni bajo una lógica progresiva. El dolor aparece, se retira, vuelve con otra cara, a veces cuando menos se espera. La discontinuidad desarma toda promesa de cierre. Así lo escribió Barthes, “me espanta el carácter discontinuo del duelo”.
Anoche me junté con amigas después de dos meses de no verlas y es increíble a qué punto te descomprime el pecho pasar una noche charlando pelotudeces con las mujeres de tu vida.
El abuso siempre ha seguido la misma lógica per-versa, de var vuelta (per-vertir) los roles de víctima y victimario. Cuando es sorprendido, en lugar de asumir y pedir perdón, el abusador se victimiza y apunta a la víctima y a su entorno.
Nada nuevo bajo el sol
un nene muy genial hoy empezó a discutir que unas palabras no eran sinónimos 100% y llegó a la conclusión de que no hay sinónimos absolutos y decía nooooo no puede serrrrrr tiene que haberrrrr