Están por venir mejores tiempos, con sonrisas más sinceras, caminos más claros, personas más bonitas y destinos que hoy ni siquiera imaginas. Sigue avanzando. No todo lo bueno ya pasó; muchas de las mejores cosas de tu vida todavía están esperándote.
Admiro a quienes pueden cerrar una puerta y seguir adelante sin mirar atrás. Yo no funciono así. Me cuesta dejar ir, me cuesta desapegarme y me cuesta aceptar que alguien que significó tanto un día tenga que convertirse en un recuerdo al siguiente.
Decidí ver la vida con amor. Dejé de sobrepensar lo que no controlo, de hacer más grandes los problemas. Entendí que la vida no es lo que me pasa, sino cómo lo afronto. Yo elijo la paz, la gratitud y el amor, porque sé que lo que doy, vuelve y todo lo que pasa me ayuda a crecer.
Me parece un detalle tan bonito cuando alguien se acuerda de que tenias que hacer algo importante y te pregunta cómo te fue, si lo lograste, si todo salió bien. Ese nivel de atención y cariño está en otro nivel.
Mi intuición nunca falla. Sé cuando alguien no está siendo real conmigo, cuando me ocultan cosas o cuando tienen malas intenciones conmigo. Siempre percibo cada detalle a mi alrededor.
No soy de las personas que se van a la primera. Suelo perdonar, comprender y dar oportunidades una y otra vez. Así que si algún día desaparezco de tu vida, no fue por impulso. Fue después de haber agotado todas las razones que tenía para quedarme.
Escuchar a un hombre decir "nosotros", "nuestro", "nos" cuando habla de futuro y se muestra tan emocionado de construir una vida contigo es el sentimiento más hermoso que jamás haya existido.