Con Franco se vivía bien, lo único malo es que si no pensabas como él te fusilaban. Y que las mujeres eran un 0 a la izquierda. Y que si eras homosexual te encarcelaban. Y que no podías divorciarte de tu marido. Y que si tu marido te pegaba palizas, estaba autorizado a hacerlo porque legalmente era tu dueño. Y que si eras pobre te podían robar a tu hijo recién nacido para dárselo a una familia rica y te decían que tu hijo había fallecido. Y que si la policía te pillaba por la calle de madrugada sin justificación te metían una paliza mientras te humillaban.
Pero no se vivía tan mal en el franquismo. “Al menos tenían casa”.
Hay gente convencida de que quien te prepara una hamburguesa, te cobra la compra o repone las estanterías de un supermercado debe resignarse a vivir compartiendo piso, contando monedas y renunciando a cualquier capricho.
Perdonad, pero ¿en qué momento aceptamos que determinados trabajadores merecen una vida de mierda?
Un empleo a jornada completa debería permitirte pagar una vivienda, cubrir tus gastos, ahorrar algo y disfrutar de tu tiempo libre.
Se llama dignidad.
Dejad de decir que las personas que tenemos casa, o trabajo fijo o hemos podido estudiar no tenemos derecho a quejarnos.
Claro que lo tengo: Se llama conciencia social. Al margen de que te golpee a ti, le golpea al resto.
Cuando nos manifestábamos por Palestina, los fachas de mierda decían: "por las cosas de aquí no se manifiestan".
Hoy nos manifestamos por un problema de aquí. De una española muy española. De una de nuestras abuelas.
¿Dónde cojones están los fachas de mierda?
¿Sabéis por qué no hay ni un solo patriota de banderita de España en el desahucio de Maricarmen? Porque ahí la lucha es contra gente rica, no contra gente pobre: ellos solo sacan la bandera para atacar al más débil. Como decía Rufián, son el bully de la clase, con los poderosos no se atreven.
Es buen día para recordar que hay un montón de gente -muchísima más de la que nos obliga a pensar este sistema que nos necesita solos y rotos- que puso, pone y pondrá su cuerpo, corazón y cabeza, su tiempo, fuerza, inteligencia y salud en que el mundo no sea una puta trituradora.
a mí, sinceramente como ser humano, que esta noche haya una mujer con 87 años que no tenga un techo para dormir, y que sus últimos años de vida los tenga que vivir de una forma indigna después de tanto vivido, sufrido y pasado... me apena, me enfurece y me entristece muchísimo
Hay quienes viven con tanta comodidad que la realidad de los demás les resulta invisible. No les falta información ni capacidad para entender las injusticias, simplemente eligen no verlas, porque mirar de frente implicaría cuestionarse muchas cosas de su propia vida.