Hoy mi pelo virgen se jubila. Me gusta pensar que los cambios también merecen una pequeña ceremonia, aunque la mía consiste en sentarme frente a un espejo y rezar para no salir preguntándome por qué nadie me detuvo. Si todo sale bien, renazco. Si no, en unos meses hablamos.
La necesidad desesperada de convertir al otro en algo que nunca pueda irse. Comerlo para que la ausencia no tenga dónde sentarse. Llevarlo debajo de la piel, hasta olvidar cuál de los dos sigue respirando.
Dicen que amar es dejar libre. Yo nunca aprendí esa clase de amor.
Hace un rato se vienen abriendo solas las puertas de la alacena de abajo. El único inconveniente es que en esta casa solo estamos mis gatos y yo. Y ninguno de los dos bandos quiere hacerse cargo.
Por una vez me gustaría ser la duda que no deja dormir a alguien. Que mi nombre aparezca en sus pensamientos sin que yo tenga que empujarlo, y que sea su curiosidad la que encuentre el camino hasta mí.
Pressing and pressing and pressing on the bruises and cuts you left on them. Digging your fingers into their wounds, making them lick their own blood off your fingertips while holding unbroken eye contact. Yeah.