Bad Bunny construyó literalmente una metáfora del sistema de clases en el centro del escenario y la llamó "La Casita".
Una estructura convertida en zona VIP para que los ricos se sientan especiales delante de los pobres que pagaron la entrada.
Que en el tiempo en el que más divorcios hay las bodas se hayan convertido en festivales a todo trapo sufragados por los invitados podría parecer una contradicción, pero no lo es. Los dos fenómenos están en total coherencia.