Se cerciora de que esta bioarma no pueda herir a nadie mas antes de alejarse un poco de las crisálidas.
— Habrá que tener cuidado... pero no podemos detenernos, hay que salvarlos —sentencia rozando otra vaina, preparada para atacar de nuevo si fuera necesario.
Recibe el ataque y por unos instantes se sobresalta, llegando a esquivarlo por muy poco.
De inmediato hace aparecer su báculo y casta un hechizo.
— El rosario arde, las llamas rugen, ilala ilala. —murmura antes de lanzar una bola de fuego hacia la criatura.
magia curativa.
— Debemos ayudar a la mayor cantidad de gente posible —murmura rozando con las yemas de sus dedos otra crisálida, en espera de que tambien se abriera.
Principalmente se mantuvo detrás del grupo, tan solo observando y evaluando que podría hacer, habían tantas posibilidades de que fueran víctimas o no.
Se aproxima a hanabi y killen, observando a la primera víctima cayendo del capullo, acto seguido va a auxiliarla usando algo de
para ayudarlo a levantarse.
— ¿No te acuerdas? recuerdo haberte ayudado a salir de ese pantano a ti y al otro chico mientras haciais esa misión hm hm ~
Da unos pasitos para atrás dejando que se estire a gusto, ladeando su cabeza.
— Veo que has descansado bien, tengo el orgullo de decir que nuestros jardines estan bien cuidados, pero insisto en que las puertas de la iglesia tambien estan siempre abiertas
Le ofrece una mano
Sus actividades ministeriales habían concluido antes de lo pensado, por lo cual ahora se dedicaba a pasear por los jardines.
En su andar reconoció a una figura recostada sobre el pasto y se acercó soltando una pequeña risita, despertandolo.
— Bien... —hace aparecer entre sus manos un baculo de madera, en consecuencia sus cuernos tambien aparecieron sobre su cabeza.
Casta en ambos chicos un hechizo de gravedad para que sus cuerpos fueran mas faciles de sacar del agua.
Tira de ambos con la ayuda de Lux.
Ayudandola a sacar a ambos hombres de dentro de las aguas.
— Puedo hacer aparecer algunas mantitas si teneis frío, especialmente tú —apunta al rubio — Podrías usar mas ropa.
Una pequeña risita escapó de sus labios al escuchar la respuesta medio sarcástica e irritada de Ragnvald.
— Me siento bendecida porque ya estoy acompañada en este sitio, me preguntaba cuanto tardaría en acercarse alguien más.
Posteriormente asiente a lo dicho por Lux,
rodeada de las vistas de los cuervos, maleza y agua pantanosa.
— Bendiciones chicos, es de alegría para mi ver caras conocidas.
Se aproximó con una sonrisita, analizando que ninguno de ellos tuviera heridas visibles.
La chica de cabellos celestes escucha unas voces y quejidos aproximandose al pantano, logra distinguir a Ragnvald, Tyrian y a una muchacha con la cual todavía no había interactuado.
¿Qué hacía ahí en el pantano? había decidido adelantarse y ahora estaba ahí
pregunta, pero al rato decide dejarle seguir.
— ¿Qué es lo que deseas saber? tampoco tenemos costumbres de otro mundo —ríe un poco con una expresión divertida.
Por unos instantes se sobresalta al notar la acción del mercader, no habiendo previsto que fuera a abrazarla de esta forma, aún así no se mostró molesta con el acto, más bien tan solo sonríe.
— Un anochecer hermoso, desde luego.
Escucha con atención su petición, asintiendo
despacio y con sutileza.
— ¿Vienes de una nación exterior? Que alegría, siempre es agradable recibir a gente de otros lugares, dentro de unos días se aproxima un festival de mercaderes de otros lugares, seguro encuentras amigos tuyos, ¿asistirás?
Al principio parece evitar su
Sonríe ante la expresión del joven, inclinandose brevemente para devolverle el saludo con cierta elegancia.
— Desde luego que lo es, joven, no puedo pedir mas si nuestra Diosa nos bendice con semejante paisaje nocturno estrellado.
Sentencia desviando su mirar al cielo.