8 meses en paz con mi celibato hasta que ese hombre me volvió a recordar lo bien que se siente dormir abrazada, los bíceps de almohada y los besos lentos
físicamente en mi cama, mentalmente en Querétaro, durmiendo bajo las estrellas, con personas increíbles, relinchos y corridos de fondo y mis botas llenas de caca de vaca, dios mío que feliz fui quiero llorar
si te veo te saludo porque no te estoy soltando a ti, estoy soltando a la idea que creé de ti y afortunadamente en la realidad jamás serás ni la mitad de eso