@ivi_prat@MeteoElpito Vist ades la Fembra Morta? Crec que no, jo em decantó mes per el Taga, vist ades el entorn de Campelles anant cap a el refugi de la Font Roja
@GinTonicGirl7 A los pocos días entrada a cuidados paliativos..... Y.....
Esto duró 5 años, lo que yo supe consultando por internet, ahora bien en Madrid había una chica que llevaba 16 años con el dichoso mieloma, espero que tú superes este tiempo. Mucho ánimo!!!!
@GinTonicGirl7 En cuanto mieloma,¡Uf!... Radio, quimio, auto trasplante, se le infectó una vía colocada en la vena transuclavia derecha
En esto diagnostican una remisión del mieloma, ella se queja del dolor y el médico del dolor dice que no hay tal remisión, otra vez pruebas.
@GinTonicGirl7 Se cae en casa, al levantarla me da a mí dolor de lumbago, llamo al ambulatorio, al cabo de una hora el médico de guardia sin verla ni conocerla me dice que no puede hacer nada, ya que tiene un problema de médula, la envía a urgencias,
@GinTonicGirl7 El caso de mi sra. fué casi calcado, navidad 2009-10, dolor de espalda, diagnóstico "dorsalgia común* 60 días igual, en este intervalo, muchas visitas a urgencias, nadie cambia el pronóstico, entre las 2 últimas visitas no pasan ni 8 horas, vuelta a casa, le recetan lyrica.
PORCALUNYA: LA PLAGA NO ÉS EL SENGLAR!
Article d’opinió – David Serramitjana, biòleg i tècnic en fauna.
El problema no són els senglars. El problema, l’arrel de tot, és l’home. I, més concretament, l’ésser humà que viu de l’explotació: d’animals, de territori i de persones. Són els explotadors i tots aquells que, per covardia o complicitat, ho permeten, callen i fan veure que no passa res. Ens venen la narrativa que pagesos i caçadors són "els garants del territori", aquells que l'estimen i el cuiden. Una fal·làcia, ja que qualsevol animal que es mogui per la natura, que no sigui estrictament productiu o domesticat, els fa nosa. No oblidem mai una veritat incòmoda: els humans som usurpadors d’hàbitats. Sempre hem arribat després que ells; ells ja hi vivien.
Una societat agenollada
Quan la política està agenollada i sotmesa davant el lobby porcí i el de la cacera, i hi ha polítics concrets –amb noms i cognoms– que repeteixen el seu discurs com un dogma inqüestionable, com a societat estem irremeiablement perduts. Cap altre sector està tan acostumat a viure de subvencions i ajudes mentre la resta de la gent lluita per la supervivència.
Diuen que s’estimen els animals, però els exploten i els maten. Diuen que s’estimen la terra, però eixuguen aqüífers i els contaminen sota capes de purins i productes químics i antibiòtics.
Quina manera més curiosa d’estimar. A casa, a això, en diem maltractament sistemàtic.
El llop: el regulador exterminat
El veritable regulador de la població de senglars va desaparèixer de Catalunya amb l’extermini del llop per part de l’home i que va tenir lloc durant la segona meitat del segle XIX. Fa anys que es declara la guerra al senglar. Tanmateix, paradoxalment, en alguns indrets existeixen granges especialitzades en la cria i solta d’aquests mateixos animals. I ara, la Pesta Porcina Africana (PPA) és l’excusa perfecta per demanar-ne l’extermini massiu.
Però atenció: el veritable vector de transmissió del virus és l’humà.
-Són els transports sense control sanitari suficient.
-Les males pràctiques a les granges.
-Els veterinaris i altre personal que circulen d’explotació en explotació.
-Els moviments d’animals d’una granja a una altra i de productes potencialment infectats.
I, per si no n'hi hagués prou, hi ha laboratoris que treballen amb el virus, com l’IRTA-CReSA, als quals, pel que sembla, se’ls ha escapat. I davant un fet d'aquesta gravetat, la Generalitat, en lloc d’una auditoria realment independent, els demana que s’autoavaluïn. Això és un insult a la intel·ligència col·lectiva.
La veritable plaga
La plaga no són els 200.000 senglars que diuen que hi ha a Catalunya, sovint comptats pels mateixos caçadors que volen més quotes de caça.
El veritable problema és el sector carni que té vuit milions de porcs tancats en granges intensives.
Un sistema que ho emmerda tot, que genera patiment massiu als animals, destrueix el medi i emmetzina la vida de les persones que viuen a prop i més enllà.
El problema no són els senglars. El problema és un sistema polític i econòmic sotmès als lobbies, que prefereix disparar a la fauna abans que mirar-se al mirall. Un sistema que ha convertit el nostre país en Porcalunya.
Crida a l’acció i l'esperança
Aprofito per fer una crida: hi ha altres maneres de ser pagès, però fan falta polítiques valentes i transformadores per fer una transició alimentària basada en vegetals.
Hi ha molta feina a fer, tant en l'àmbit polític com socialment. El canvi comença per trencar el silenci.
El niño que pagaba con piedras
Un niño de 7 años entraba cada día a la panadería del barrio y ponía tres piedras pintadas sobre el mostrador.
"Un pan, por favor."
La panadera, una mujer de 60 años, tomaba las piedras. Le daba el pan. El niño se iba corriendo.
Esto pasó durante 40 días seguidos.
Los otros clientes se reían. "¿Por qué le sigues el juego?"
Ella solo sonreía. "Son piedras muy bonitas."
El día 41, el niño no apareció.
Ni el día 42.
Ni el 43.
La panadera cerró la tienda temprano y fue al barrio donde vivía el niño. Preguntó por él casa por casa.
Una vecina le dijo: "¿El niño flaco? Vive con su abuela. Dos cuadras más abajo. La casa azul sin puerta."
Tocó. Una anciana de casi 80 años abrió.
"Vengo por el niño que compra pan con piedras."
La abuela empezó a llorar. "Lo siento mucho. Le dije que parara. Le dije que era una vergüenza. Pero él insistía que usted aceptaba su pago."
"¿Dónde está?"
"Enfermo. No ha comido en tres días. Solo teníamos para el alquiler o para comida. Elegí el alquiler."
La panadera entró. El niño estaba en un colchón en el piso. Fiebre alta.
Le puso la mano en la frente. "¿Por qué dejaste de venir por tu pan?"
El niño sacó algo de debajo de la almohada. Tres piedras pintadas.
"Ya no tengo más. Usé todas mis pinturas. Y no puedo pagar sin piedras bonitas."
La panadera sintió que el corazón se le rompía.
"¿Quién te dijo que las piedras eran el pago?"
"Nadie. Pero usted siempre las aceptaba. Pensé que le gustaban."
Ella lo cargó. "Escúchame bien. Las piedras nunca fueron el pago. Tu sonrisa cada mañana era el pago. Y me debes 40 sonrisas atrasadas."
Lo llevó al hospital en su auto. Pagó todo. Deshidratación severa, infección. Pero se recuperaría.
Mientras el niño dormía, la panadera habló con la abuela.
"¿Por qué no pidió ayuda?"
"El orgullo es lo único que nos queda."
"El orgullo no alimenta. Mañana, ambos vienen a trabajar conmigo. Usted amasa pan. El niño decora las galletas. Les pago con dinero real, no con piedras."
La abuela negó. "No podemos aceptar caridad."
"No es caridad. Necesito ayuda. Y ustedes necesitan trabajo. Es un intercambio justo."
Tres años después, la panadería se había expandido. La abuela era la mejor amasadora. El niño, ahora de 10 años, diseñaba las galletas más creativas de la ciudad.
Pero había algo extraño: Junto a la caja registradora, había un frasco de vidrio lleno de piedras pintadas.
Un cliente preguntó: "¿Qué es eso?"
La panadera sonrió. "Nuestro sistema de pago alternativo. Si no tienes dinero pero tienes hambre, me pagas con una piedra pintada. Cualquier color. Cualquier diseño."
"¿Y funciona?"
"Cada semana, tres o cuatro personas pagan con piedras. Luego, cuando pueden, vuelven y depositan el dinero real en este otro frasco."
Señaló un segundo frasco. Estaba lleno de billetes y monedas.
"¿Y si no vuelven a pagar?"
"Entonces me quedo con una piedra bonita. Sigo ganando."
En 10 años, 340 personas han pagado con piedras. El 90% volvió a pagar en dinero real cuando pudo.
Pero lo más importante: cero personas pasaron hambre.
El niño, ahora de 17 años, está por graduarse de preparatoria. Quiere estudiar administración de empresas.
La panadera le preguntó: "¿Para qué?"
"Para abrir mi propia cadena de panaderías. En cada una habrá un frasco de piedras. Y nadie pasará hambre mientras tenga pinturas para pintar una."
El día de su graduación, la panadera le regaló algo.
Las tres primeras piedras que él le dio hace 10 años.
Las había guardado en una caja fuerte.
"Estas valen más que todo el dinero que he ganado. Me recordaron que el valor real de las cosas no está en el precio. Está en lo que estamos dispuestos a dar por ellas."
Hoy, existen 7 panaderías "Las Tres Piedras" en diferentes ciudades.
Todas con el mismo frasco junto a la caja registradora.
Todas aceptando piedras pintadas.
¿Qué estarías dispuesto a aceptar como pago si supieras la historia detrás?